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El flagelo del desempleo al culminar la carrera profesional y recibir el diploma que nos acredita con habilidades y actitudes en cierta profesión, es una etapa que aproximadamente el 98 % de los egresados debe vivir, el porcentaje restante mantiene una relación laboral activa antes de su grado.

Es así, como los profesionales recién egresados, aunque muchos salen con conocimientos amplios en su profesión, otros no tanto, se enfrentan a un panorama no tan alentador con respecto a las ofertas laborales en el país, y al dilema de no postularse en algunas de ellas por el número de años o meses de experiencia que solicitan como requisito al postulante.

Si bien en cierto, el Plan de Desarrollo Nacional 2018 – 2022, Ley 1955 de 2019, hace mención y legisla al respecto en su artículo 192 y reconoce como experiencia laboral el tiempo dedicado por el estudiante en el proceso de prácticas laborales empresariales o con opción de grado como profesional, tecnólogo o técnico, no fue hasta el día 27 de julio de 2020 que el gobierno sancionó una Ley explícita para el tema en mención.

Así entonces, la Ley 2043 del 27 de julio del 2020 legisla y reconoce las prácticas laborales como experiencia profesional y emite otras disposiciones al respecto, dándole un punto más a favor de los estudiantes que optan como opción de grado por las prácticas empresariales y ayudando a que al graduarse puedan incluir las mismas como experiencia profesional y postularse a vacantes más exigentes.

El objeto y finalidad de la Ley de pasantías es facilitar para los recién egresados como profesionales, tecnólogos o técnicos el acceso al empleo, ya que reconoce de manera obligatoria las prácticas realizadas sea en el sector público o privado, y poder contribuir en el acceso al ejercicio de actividades laborales a los egresados.

La Ley en mención considera como prácticas laborales todas las llevadas por contratos de aprendizaje, pasantías, judicaturas, participación en grupos de investigación y demás prácticas laborales en su estricto sentido, facilitando como menciono en párrafos anteriores a que el egresado tenga más oportunidades para acceder a un empleo, que es la visión de cada uno al culminar un periodo académico.

Igualmente, en mi criterio es muy importante la Ley de pasantías para los jóvenes ya que una de las barreras para acceder a un empleo es la experiencia que solicitan en las ofertas existentes y al no cumplir con el requisito, el profesional es desechado del proceso de selección, sin tener en cuenta las habilidades o conocimientos adquiridos por los mismos y los aportes que puede hacer a las entidades.

Las cifras de desempleo en el país son preocupantes e históricas, llegando a un 23 % según lo informado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas – DANE, atribuyéndole además un gran porcentaje y el crecimiento del mismo a la emergencia sanitaria por la pandemia que actualmente vive el país y el mundo.

Aunque las empresas a la fecha obtienen beneficios tributarios por contratar jóvenes y que sea el primer empleo de estos, la vinculación laboral es mínima, las ofertas muy exigentes en cuanto a tiempo de experiencia y los salarios muy irrisorios, lo que se convierte en otro aspecto que se evalúa al postularse a vacantes o desistir de la aplicación.

Finalmente, en el transcurso de los próximos seis meses el ministerio del Trabajo en conjunto con el Departamento Administrativo de la Función Pública, deberán presentar y reglamentar las equivalencias que convierten la práctica desarrollada por el estudiante en su experiencia profesional y así poder incluirla correctamente en su hoja de vida.

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