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En primer lugar, si analizamos la etimología de la palabra política, debo recordar que proviene del griego (polis), lo cual significa ciudad. De este modo, muchos filósofos como Aristóteles en su libro titulado “política” hacía referencia a la polis como todo aquello que concertaba una ciudad, especialmente a los sujetos pensantes. Por otro lado, el término “politikos” es sinónimo de todo lo que podemos denominar social.

Es así como Aristóteles en su libro, señala que el hombre es un “zoon politikon” lo que quiere decir que el hombre tiene la capacidad de vivir en una sociedad, sujeto a unas leyes y a unas normas que el mismo ha creado debido a la capacidad de razonar.

Para no dejar incompleta la apreciación que hace Aristóteles en su libro la política, este la define como el arte de gobernar, crear leyes y reglamentos con el fin de mantener el orden y las buenas costumbres en una sociedad.

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Entendido lo anterior, procedo a contar una historia de algo que me sorprendió mucho cuando lo escuché, en medio de la canción “si no me hallo sin ti” cantada por Fabián Corrales que sonaba en un viejo parlante puesto en la plaza del pueblo sobre una canasta de cervezas en un corregimiento de San Juan del Cesar.

Estaba sentado en una vieja mecedora, escuchando detenidamente la canción, transportándome a ciertos momentos de mi vida, queriéndolos repetir uno a uno, con más fervor y pasión, evitando errores, cuando de repente todos los niños del pueblo saltaban de alegría porque había una persona repartiendo regalos a todos los niños. De repente sale una matrona, sujetando fuerte su bastón, hecho de un viejo palo de escoba, lo cual no impedía que su enorme cuerpo se balanceara de izquierda a derecha amenazando caerse y romper el piso.

La vieja matrona, a quien todos conocen el pueblo como Triníta, debido a que en la puerta de su casa tiene las dos trinitarias rosadas más lindas del pueblo, lo cual es un encanto porque siempre viven florecidas, sosteniéndose del marco de la puerta de su casa, alza su bastón señalando hacia la plaza del pueblo y proclama «ya viene ese embustero a hacer política, esos es que se quiere lanzar a la alcaldía y cree que dando esos mamelucos se va a ganar a la gente».

Es claro que ya se están moviendo las fichas para las próximas elecciones, y ya muchos candidatos nuevos y viejos que aspiran conquistar el mayor número de votantes para obtener un cargo público, están silenciosamente en la etapa de pre-campaña como lo denomina la ciencia política, dando regalos, usurpando así las funciones de Papá Noel, y haciéndose los mejores amigos de todo el mundo.

Las palabras expresadas Mamá Triníta son evidentemente lógicas y coherentes, y si a ello le sumamos el pensamiento de Aristóteles sobre la política, puedo afirmar que el pensamiento aristotélico aún tiene vigencia, ya que este establece que el hombre es político por naturaleza. Pero como no todo lo que brilla es oro, el hombre por naturaleza es político, pero no sabe aprovechar correctamente el ejercicio de la política.

En Colombia y algunos países con un régimen político presidencialista en América Latina, se tiene la concepción de que el buen político es aquel que da regalos en épocas de navidad, el que compra votos en unas elecciones, el que hace las mejores artimañas electorales y ganas las elecciones, el que posee mayor capital económico para invertir en su campaña, el que está mejor relacionado, lo cual es un concepto antiguo, pero no deja de ser erróneo.

Estas malas prácticas que tienen dañado nuestro sistema político es denominada por la ciencia política como “politiquería” lo cual lleva a desacreditar y generar fallas en la integridad política y electoral de un país.

En mi concepto, y siguiendo la corriente filosófica de Hanna Arendt quien ha sido una de las filosofas más influyentes en el siglo XX, en su libro titulado ¿Qué es la política? Realiza una decantación de lo que es la ciencia política hasta llegar a definirla como una “construcción social” entendido esto como aquel ejercicio en el que todos los ciudadanos debemos aportar algo relevante para poder darle funcionamiento a una polis.

En la política no debemos mirar a los gobernantes como aquellos quienes tiene el poder de todo y quienes pueden decidir por nosotros. Según esta definición de política, todos y cada uno de nosotros debemos construir lo social, es decir lo de todos. El que verdaderamente tiene vocación de político, lo ejerce con acciones limpias independientemente que llegue a ocupar un cargo público o no.