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Afortunadamente la Sentencia de la Corte Constitucional T-302 de 2017 va por buen camino y el estado colombiano tendrá que precisar y adelantar un detallado plan de acción que saque a los niños y niñas de la etnia wayuu de ese estado inconstitucional de situaciones que alimentan una gran crisis alimentaria, de suministro de agua y por ende de salud y vida.

Esperamos que ese plan de acción desconecte de una vez por todas la toma de medidas puntuales pero desconectadas de la institucionalidad nacional y regional y se camine por sendas más fructíferas.

Y refiriéndonos al agua como problemática de siempre en nuestro territorio, cabe recordar que existieron otros momentos en que se le daba mejor manejo a la consecución y suministro del recurso hídrico en las zonas más áridas de la península. Era cuando existía la Provisión de Aguas de La Guajira, a quien la gente y sobre todo los wayuu le llamaban Proaguas.

El decreto 348 de 1955 expedido por Rojas Pinilla la creó dependiente del ministerio de Agricultura y posteriormente la Ley 184 de 1959 le dejó la tarea al Banco de la República quien ya tenía a su cargo la explotación de las salinas nacionales. De allí parte que Proaguas terminara dependiendo económica y funcionalmente del IFI- Concesión de Salinas.

Se perforaban pozos profundos y se instalaban molinos de viento, se hacían jagüeyes y se dotaban las rancherías con albercas, tenían vehículos para desplazarse por su área de acción que era bastante grande y repuestos para el mantenimiento preventivo y correctivo de los molinos. Y cuando el molino de la ranchería dejaba de funcionar por cualquier circunstancia, los mismos beneficiarios llegaban a Proaguas a solicitar la cuadrilla de mantenimiento…..y se programaba la corrección.

Era tanta la actividad de Proaguas, que según cuentan las estadísticas del Banco de la República ya en 1969 tenía construidos 403 pozos con sus aerobombas y 116 aljibes.

¿Se entiende por qué no había crisis alimentaria? ¿Se entiende porque la desnutrición no era tan marcada como en estos tiempos? ¿Se entiende por qué los niños eran más sanos y hasta existían huertas familiares? Es claro que la desidia y el mal gobierno son más destructivos que el cambio climático.

Lo que no estaba previsto era que la administración de las salinas iba a cambiar radicalmente y que las políticas neoliberales se iban a apoderar del país. Cuando se expide la Ley 703 de 2002 que autorizó la creación de Sama, también se dijo (Artículo 3) que el IFI entregaría los activos involucrados en la prestación de servicios públicos a las administraciones municipales responsables de su prestación y en cuyo territorio se encuentren ubicados.

Es decir, como se crea Sama con participación de los wayuu, entonces el IFI -Concesión de Salinas entregaría al municipio de Uribia todos los activos que constituían el hacer de Proaguas: molinos, jaweyes, aerogeneradores, motobombas, repuestos, etc. Así sucedió años más adelante y Proaguas terminó por cerrar sus puertas ante algo tan contundente como el quedar sin patrocinio. Y el problema del agua de los wayuu, que lo resuelva el municipio de Uribia obligado constitucionalmente a hacerlo y que para eso deben servir las regalías.

De allí en adelante no ha existido política clara en cuanto al manejo de la problemática del agua en nuestra alta Guajira. Es más, a los alcaldes, les conviene mucho mas así como están: contratar carrotanques con viajes de aguas para comunidades políticamente amigas, contratar macro estudios que ‘resuelvan’ la problemática, construir microacueductos así no haya suministro fiable de agua, contratar construcción de jaweyes y todo lo que se le ocurra como solución a un problema que demanda integralidad, antes que votos, para resolverlo. 

¿Que Proaguas generó problemas de clientelismo? Sí. ¿Que se utilizó para conseguir votos? También. ¿Que a medida que los recursos fueron disminuyendo se prefirió a algunas comunidades? Seguramente. Pero se evitaba un mal mayor llamado hambre y muertos. Parece que la solución del problema se basó en el famoso cuento del cornudo que terminó vendiendo el sofá o el sujeto que mata al perro para acabar con su sarna. Por eso estamos como estamos.

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