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Los datos que frecuentemente publica el Dane, fiel a su misión institucional sobre indicadores económicos y sociales del país y sus regiones, nos dejan claro que en asuntos de riqueza, La Guajira es un departamento absolutamente pobre. Tan pobre como antes de la bonanza del carbón y las regalías.

La medición de la pobreza, independientemente de la metodología que se use, lo viene asegurando desde hace muchos años. Independiente también de si se utilizan los conceptos de ingresos monetarios, de necesidades básicas insatisfechas o de cualquier número o tipo de indicadores, siempre en La Guajira, estamos como estamos, en la cola del bienestar o a la cabeza de las insatisfacciones, dígalo como quiera.

Actualmente el Dane mide la pobreza de dos maneras diferentes siguiendo los lineamientos de Amartya Senn: Una primera  medición indirecta que no es otra cosa que una medición monetaria basada en el ingreso percápita corriente contrastada con el costo de una canasta alimentaria que nos lleva a asignar valores a una pobreza monetaria extrema o indigencia, y una segunda medición que se da cuando se contrasta ese ingreso percápita con el costo monetario de adquirir una canasta de bienes alimentarios y no alimentarios mínimos para la subsistencia; allí es cuando se habla simplemente de pobreza monetaria.

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La medición directa es aquella que utiliza el índice de pobreza multidimensional (IPM) que se basa no en los ingresos sino en las privaciones que tienen los hogares en cinco dimensiones básicas de bienestar (Condiciones educativas, condiciones de la niñez y juventud, trabajo y desempleo, salud y condiciones de vivienda como servicios públicos) para lo cual utilizan quince indicadores.

Las últimas publicaciones de los estudios acerca de la pobreza nos dicen referente al IPM que Uribia es el municipio más pobre del país por cuanto presenta un índice de 92.2 % mientras que el Departamento de La Guajira muestra un 48.8 %, superando únicamente a Vichada, Guainía y Vaupés. Casi nada.

En términos de pobreza multidimensional, así hayamos mejorado un poco desde la medición de 2018, estamos muy cercanos a la miseria. Somos más pobres que el Chocó pero también mas pobres que cualquier departamento de la Costa Atlántica. En cuanto a los municipios pasa algo similar y el que muestra mejores datos es Villanueva con un IPM de 31 %, mientras que Riohacha se gana el título de peor capital departamental con 45.1 %.

En cuanto a pobreza monetaria simple o extrema tampoco es que haya algo de que alegrarse. Esta medición que solo es efectuada en 23 ciudades del país también nos deja sinsabores. En “pobreza monetaria extrema” Riohacha con 19.5 % solo es superada por Quibdó con 23.8 %, mientras el promedio nacional se ubica en un 9.6%. Y en cuanto a “pobreza monetaria” se repite la historia y Riohacha con un 49.3 % se ve únicamente superada por Quibdó con 60.9 %. Miseria y pobreza en pasta que nos indica unos bajos niveles de desarrollo humano.

¿Y que decir del coeficiente de Gini, ese que mide la desigualdad en los ingresos? Pues casi lo mismo. El coeficiente que muestra la desigualdad más alta en el país es el de Quibdó con 0.562. Y apuesto que adivinan cual le sigue. Riohacha con 0.539 es la segunda ciudad capital con mayor desigualdad de ingresos en el país.

A lo mejor la gente piensa que con todo lo que generan las explotaciones mineras, con el incremento del PIB desde que se inició la bonanza carbonera, toda la mano de obra que se beneficia y todo lo que esas multinacionales dejan en regalías, impuestos y beneficios sociales, como tienen a bien cantarlo todos los días, La Guajira disfruta niveles más decentes de desarrollo humano. Pero no es cierto que lo uno dependa de lo otro.

Los municipios menos pobres no son los receptores de mayores regalías. Los menos pobres son Villanueva, Urumita y Fonseca. Entre los mayores receptores de regalías está Uribia, el más pobre de Colombia. Y si se requiere una comparativa a nivel nacional en cuanto a contrastar PIB con pobreza vale decir que el PIB de La Guajira es cerca de 1.5 veces el de Quindío y los niveles de pobreza de La Guajira son altamente superiores a los de ese departamento. Lo dicho: Lo uno no depende de lo otro.

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