Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan necesariamente la posición oficial de laguajirahoy. Escríbale al autor a [email protected].


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El tapaboca es un arma de protección que tiene unos lineamientos básicos de uso y por demás se transforma, literalmente, en una mascarilla que atrapa el amor propio.

Este modo de enunciar el afecto personal se configura en la expresión del autocuidado, que defiende el principio de la responsabilidad recurrente en nuestra condición de Ser Humano, que por naturaleza es social y que actúa en convivencia.

Con la reconocida protección del tapaboca se revela dentro de sí una mascarilla que logra esconder: angustia, miedo, desesperación y trastorno del sueño, entre otros, que terminan en un desequilibrio emocional.

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Estas inestabilidades emocionales deben ser abordadas por las autoridades de la salud, que en estos momentos tiene concentrados sus esfuerzos en la atención del contagio. Para llenar este vacío institucional se debe convocar el liderazgo de otras entidades que puedan apoyar la asistencia psicosocial, a través de la creación de redes comunitarias.

La cadena de eventos que suceden a diario transfiguran la salud mental provocando pánico colectivo por la pérdida de un ser querido o un amigo cercano, el crecimiento exponencial de los contagios y la cantidad de información que estos eventos procesan. Escogerían en la academia un actor valido para cubrir el vacío.

Hoy me quito el tapaboca para desde esta tarima de opinión hacerle un llamado fraterno a nuestra universidad de La Guajira, quien cuenta con el programa de Trabajo Social, disciplina que guarda pertinencia con la necesidad manifiesta, la presencia del alma máter se puede considerar un actor de acción en atención social para tener en cuenta en el acompañamiento de aquellas personas que requieran de una asistencia para la superación de los traumas mentales que genera el momento actual. Espero que estas razones animen el protagonismo de nuestra Universidad.

Es de valorarse el enorme potencial de actores de la sociedad civil con que contaría esta iniciativa de ser creada como una red de apoyo para la asistencia psicosocial, de seguro se sumarían las voluntades de las iglesias en cabeza de sus líderes espirituales, las instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales.

Las asociaciones productivas, las organizaciones comunales y étnicas, en fin, todos aquellos que sientan el llamado y el compromiso social, es de destacar que dicha iniciativa gana valor si la universidad toma el liderazgo promotor y empodera estos actores sociales.

Espero que el desafío planteado por las circunstancias que vivimos no sea superior al requerimiento en atención psicosocial que demandan los habitantes de este municipio a su universidad, ya que se cuenta con un prestigio ganado en el campo académico que requiere estar al servicio de una sociedad que hoy atraviesa su peor crisis humanitaria.

Este reconocimiento atesorado en la facultad de trabajo social es garantía para poder superar el vacío institucional que hoy tenemos en nuestro municipio.

Con la puesta en marcha de esta iniciativa estaríamos reforzando hábitos que sembrarían conductas sociales afines con el autocuidado, los cuales a nivel de ejemplo visibilizamos con el uso del tapaboca para transformarlo en una mascarilla de Héroe Ciudadano para mostrar y no esconder los desafíos a los cuales nos enfrentamos a diario con la certeza de haber superado la angustia, el miedo, la desesperación y el trastorno del sueño como parte de la recuperación de la salud mental que se conseguiría garantizando el cubrimiento del vacío institucional, a través de la propuesta en desarrollo.

Nota: estimado lector, usted pude hacer parte de esta iniciativa dejando sus valiosos comentarios en las redes sociales y el medio de comunicación la página digital La Guajira Hoy. Les deseo un resto de semana de abundantes bendiciones.

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