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En los últimos años La Guajira ha estado en boca de muchos, lastimosamente, más por sus noticias negativas, por la lluvia de corrupción gubernamental y por los niños que han muerto por física hambre; cosa que debe avergonzarnos ante el mundo. Es triste que esto se dé en un departamento que ha tenido un sinnúmero de bonanzas y que hoy parte de sus riquezas mantienen a este país.

Si miramos los municipios que reciben de forma directa las regalías por la explotación minera, es inaudito que incluso ellos estén padeciendo por un plato de comida, por un buen sistema de salud, por buenas vías, por calidad en la educación y otras necesidades que no han logrado ser cubiertas; cuando en otras latitudes quisieran recibir al menos la quinta parte de sus ingresos, pero aun así, sus habitantes han tenido una mejor calidad de vida.

En esta oportunidad traigo a colación una experiencia vivida en la Finca La Costa, en La Jagua del Pilar, municipio que dio nacimiento a los maestros Emiliano Zuleta Baquero y Rafael Manjarrez Mendoza.

Estando en la casa de esta finca, veo a dos muchachos que no pasaban los 14 años de edad. Iban con una sonrisa de oreja a oreja, la felicidad que llevaban se podía escuchar a lo lejos por el rugir del palpitar de sus corazones. Cada uno de ellos se desplazaba en bicicleta, llevando un saco, que podría tener entre 7 y 9 melones. Iban felices, llevaban comida a casa. Al ver esa escena, quedé extasiado; si ustedes señores lectores hubiesen visto la felicidad que llevaban aquellos muchachos, también se hubieran contagiado de ese sentimiento.

Como amigo de los agricultores me acerqué al cultivo, para seguir deleitándome con ese bello cuadro: Más de 20 personas, que tal vez hace unos días no tenían como ganarse un plato de comida, en los cortes del cultivo de melón estaban ganando eso y mucho más. Por otro lado compradores iban y venían, cargando en sus camiones las frutas que deleitarían a comensales en Valledupar, Barranquilla, Bucaramanga, Medellín, entre otras ciudades.

No faltaban aquellos carritos que llegaban a comprar la fruta de menor calidad, para venderla en municipios cercanos y así poder ofrecer la oportunidad a personas de menores ingresos de deleitarse con el sabor y los beneficios de esta deliciosa fruta.

La historia de estos agricultores es especial. Hace unos meses estaban sentados en casa, mirando pasar el día. Llevaban más de un año de no poder cultivar, pero gracias a la gestión de su hermano mayor, Ramoncito Lago, como cariñosamente lo llaman en el pueblo, pudieron volver a una de las actividades más nobles que se pueden desarrollar en la geografía colombiana, la agricultura.

Ese día, así como aquellos muchachos, así como yo, muchos otros comieron en el mismo cultivo y llevaron fruta para compartir en casa, para compartir con sus seres queridos. Ese día pude ver cómo son de ricos los campos en Colombia cuando los dejan brotar, vi lo agradecida que es la tierra cuando se trata bien, vi las Bendiciones que se reciben, cuando se trabaja con amor.

Ese día mucha gente compartía las Bendiciones, ese día tal vez no se obtenían las ganancias que esperan muchos como en bonanza para malgastar en mujeres y en ron, para demostrar lo que no tienen; pero no, ahí lo que habían eran más de 30 familias que de forma directa ganaban para llevar el sostén a sus casas y tal vez unas 15 o 20 familias más que de forma indirecta llevaban esa deliciosa fruta para un jugo, para comerla pura, para compartirlas, siendo tal vez el único plato del día, pero ese día la tierra se las estaba regalando.

Con esta experiencia quiero llamar la atención a nuestros gobernantes guajiros, comenzando por el gobernador Nemesio Roys, al igual que a los demás alcaldes de nuestro querido departamento: Tenemos que recuperar el orgullo de ser guajiros.

En La Jagua del Pilar, existe una plataforma para apoyar a los campesinos de la región con la compra de la Finca la Retirada, y que el actual administración está apoyando para que muchos agricultores puedan cultivar esas tierras, así mismo he escuchado que esta vez tiene deseo ferviente de gestionar para que la actividad primaria en la región, como es la agricultura, se explote de manera asertiva, misión en la que vienen trabajando personas del pueblo como Ulfren Jimenez, Yenner Saurith, entre otros.

Señor alcalde, tenga presente que a diferencia de otras regiones, en donde los concejales solo se quieren dedicar a vacunar a los gobernantes, usted cuenta con personas que en su mayoría se han dedicado a trabajar la tierra, lo que indica que serán ellos los primeros en aplaudirle cualquier gestión que usted haga para ver reverdecer los campos jagueros.

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