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Para ilustrar la definición del título presente me remito al siguiente relato de los pueblos originarios de Norteamérica donde un padre le dice a su hijo:

-En mi corazón luchan dos lobos. Uno de ellos es violento y peligroso. El otro está lleno de cariño y compasión.

-¿Cuál de los dos lobos triunfará? –pregunta el hijo.

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 -Aquel al que alimente.

En estos momentos de turbulencia en salud y política afloran emociones manifestadas en posiciones que polarizan los puntos de vista personales, afectando los estados de ánimos, lo cual es energía vital para producir anticuerpos en defensa interna de nuestro organismo. Nos corresponde definir cuál lobo nutrir, para ello se hace importante elegir entre el lobo violento y peligroso o el compasivo y cariñoso.

De seguro el que alimentes ganará dentro de ti, lo importante es preguntarnos ¿qué hemos ganado? Con esta estructuración de pensamiento revisamos en qué lado de la balanza estás con respecto a los acontecimientos de orden político-judicial en el caso de Uribe y como entendemos el momento con respecto al desarrollo de la pandemia.

Voces de apoyo y de rechazo se registran a diario en las noticias las cuales son complementadas a la mejor manera “del ojo de buen cubero” (expresión campestre que equivale a aproximadamente, al tanteo). En las redes sociales y en reuniones familiares entre muchos espacios de intercambio de opinión, salen a relucir los insultos y las alegorías que acusan con volver una tragedia en un triunfo político. Donde la ética política nos dice que los fallos judiciales no se festejan se respetan y se aceptan.

Esta concepción ética nos dice que debemos alimentar el lobo compasivo, ya que a diario por nuestras convicciones religiosas le pedimos a Dios que se apiade de la humanidad ante este terrible virus y hacemos oraciones y terminamos como decía un amigo “comiendo santos y defecando demonios” creando una indigestión por la forma de alimentar al mismo tiempo los dos lobos, generando problemas gástricos que terminan al final activando “los enemigos de nuestro bienestar” representados en: odio, miedo, resentimiento, envidia, celos y pare de contar.

En estos momentos es importante evocar la creencia religiosa como fundamento de la Fe cristiana alentando el debate para combatir los enemigos del bienestar con una meditación bíblica presente en el evangelio de mateo 5: del 43-48, Jesús dice: “habéis oído decir amarás a tu prójimo y odiarías a tu enemigo, pero yo os digo: ama a tus enemigos y ora por quienes te persiguen. Solo así seréis hijo de vuestro padre celestial. Él hace salir su rol sobre malos y buenos”.

Pregunto ¿quién no quiere ser hijo de Dios? Para contar con su bendición y poder vencer los enemigos del bienestar y convertirnos así en triunfadores para convertirnos en constructores de puentes en lugar de muros, encaminar la razón y la compasión como alimento del alma y nos hace experimentar el cariño. Con estos insumos fabricamos el chaleco antivirus que nos protege y nos defiende de cualquier enfermedad.

La verdad nos hará libres, esperemos con paciencia qué va a acontecer con la pandemia y las vacunas promisorias y lo que pase con Uribe dejémoselo al imperio de la Ley. Pidamos por ellos para que Dios le dé sabiduría y no se equivoquen en sus decisiones porque podrían terminar afectándonos positiva o negativamente nuestra salud mental.