En días pasados en nuestra amada Colombia se levantaron
varias protestas públicas de la clase trabajadora en reclamación justa de sus
derechos, como única forma para exigir solución del gobierno central a sus
problemas.
El paro cafetero, el paro cacaoteros, la lucha de los
cortadores de caña, el paro de los trasportadores y los trabajadores de la
industria metálicas agrupadas en Sintraime, y destacando además, la justa
huelga que recientemente libraron los obreros de la mina de carbón agrupados en
Sintracarbón.
Tal y como está la realidad de este país se esperaría que
los movimientos sociales fueran el pan de cada día, porque los motivos hay
muchos, pero ahora me voy a referirme a la problemática de salud, especialmente
al régimen excepcionado del magisterio.
Ahora el turno es para el 
magisterio de La Guajira y Colombia, que 
por ley 91 goza de un régimen de salud excepcionado, pero la crisis es
tan profunda que es la nueva víctima del negocio de la salud, cuyo operador no
responde por la atención necesaria a las patologías de los usuarios, pero en
cambio, se esmera en administrar “eficientemente” sus recursos para que sus
lucros cada día sean más generosos, así las cosas, la “eficiencia
administrativa de los recursos” se traduce en negación del servicio médico, mas
barrera para acceder y la negligencia médica esta a la orden del día.
Por ley el patrón que es el Ministerio de Educación
Nacional tienen el deber de garantizar el servicio médico asistencial de
maestros activos, pensionados y su núcleo familiar, para ello contrata, a
través del Fomag y La Fiduprevisora, con operadores privados por regiones la
atención de los afiliados, con un completo plan integral que exceptúa solo los
tratamientos estéticos y operaciones fuera del país, entre otros.
En La Guajira, la Unión Temporal de Oriente Región 5, de
la cual hace parte la Sociedad Médica Clínica Riohacha Ltda., es la entidad
elegida por licitación pública que tiene la obligación contractual de responder
por la salud al magisterio de este departamento.
No obstante, los maestros de este territorio recibimos
una atención en salud precaria para no decir que ninguna, solo se reduce a la
atención básica y este es limitada, inoportuna y sin medicamentos. Las quejas y
las insatisfacciones son generalizadas. 
La dificultad para tener acceso al servicio es un
calvario, las consulta con medicina general son tardías y las remisiones a
especialista es una odisea que se extiende por varios meses, lograr una
consulta es una hazaña, “no hay contrato”, “no hay agenda”, hay cita después de
cuatro meses y lo peor es que después de tantas barreras cuando de logra la
consulta las demoras son tan evidentes que las autorizaciones de tratamientos y
exámenes cuando al medico tratante se ha vencido el contrato. Entonces le
corresponde al usuario comenzar de nuevo la misma odisea. Téngase en cuenta que
en la farmacia nunca hay medicamentos para entregar. Entre tanto la salud del
paciente deteriorado.
 
La organización sindical, Asodega viene liderado la
lucha, ha elevado quejas al Fomag, a la Fiduprevisora  y a la Superintendencia de Salud, solicitó
auditorías médicas a la Fiducia, al tiempo que ha convocado jornadas de
protestas realizando marchas y plantones en Riohacha y en Bucaramanga, se emitió
el Manifiesto de Cúcuta, firmado por los sindicatos de la Región 5, pero nadie
responde, tanto silencio y tanta indiferencia, nos lleva a realizar acciones
contundentes que nos permita denunciar la problemática y buscarle solución de
fondo.
Por lo anterior, los maestros agrupados en Asodegua, nos
declararemos este 3 de abril a las 6:00 a.m en paro indefinido, por el derecho
a la salud digna oportuna y eficiente!.

Escribió Ruth Mariela Fernández Manjarrez