Pildoritas sobre la transición energética en el Cesar y La Guajira

Amylkar David Acosta Medina
Amylkar David Acosta Medina
Expresidente del Congreso de la República, exministro de Minas y Energía, miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas y miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de Historia. Docente e investigador de las universidades Externado de Colombia, Los Andes y Rosario. Autor de 44 obras publicadas.

Premisa fundamental: el mundo entero está en modo transición energética, pero no exista una receta universal para su puesta en práctica, cada país debe darse su propia hoja de ruta, Colombia, entre otras cosas aún no cuenta con la Hoja de ruta de la Transición energética justa enunciada en la Ley 2294 de 2023 del Plan Nacional de desarrollo 2022 – 2026 y anunciada por la exministra de Minas y Energía, Irene Vélez en noviembre de 2022 en el marco de la Conferencia de las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático, la COP 27.

De la misma manera que debemos contar con una Hoja de ruta de la Transición energética a la colombiana, su implementación se debe territorializar, porque no puede ser la misma estrategia para seguir en aquellas regiones que, como el Cesar y La Guajira, su economía depende en más de un 40 % de la actividad extractiva a otras regiones del país que dependen de la actividad industrial, agrícola o turística.

1) Colombia y las regiones, en particular La Guajira y el Cesar, están dotadas de unos recursos naturales no renovables, que en lugar de ser una maldición son una bendición. Otra cosa muy distinta es que no se han sabido aprovechar en beneficio de su desarrollo económico y social.

2) ¡Como lo afirma la Cepal “los recursos naturales no son una maldición para los países que los poseen y explotan, la maldición está en las equivocadas políticas públicas” y yo añadiría, en la corrupción, el despilfarro y la ineficiencia en la inversión de las regalías que se reciben a cambio!

3) Querámoslo o no, a falta del desarrollo de otros sectores, como son la industria, la agricultura, la ganadería y el turismo, que poco aportan, nuestra región depende de la actividad extractiva y de los ingresos que genera (impuestos de renta para la Nación, regalías e impuesto de industria y comercio para la región”. Su participación en el PIB regional supera el 40 % y los únicos recursos ciertos para invertir con los que cuenta nuestra región son los que provienen de las regalías, los cuales se vieron menguados por la reforma del régimen mediante el Acto legislativo 05 de 2011.

4) Planteo la necesidad de contar con una Hoja de ruta de la Transición energética a la colombiana, que consulte nuestra propia realidad, sin calcar ni imitar la de otros países, aplicando el principio consagrado desde la Cumbre de la Tierra en 1992, de responsabilidad solidaria de la comunidad internacional en la lucha contra el Cambio, pero diferenciada, de tal suerte que la responsabilidad mayor recae sobre los países que más contribuyen con sus emisiones a la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

5) De igual manera se debe territorializar la Transición energética, porque su estrategia de implementación y las acciones que de ella se deriven no pueden ser las mismas para regiones que, como La Guajira y el Cesar, dependen de la actividad extractiva que para aquellas regiones que dependen de otras actividades económicas.

6) El Gobierno está en mora de dar a conocer la Hoja de ruta de la Transición energética justa, que quedó planteada en el Plan Nacional de desarrollo 2022-2026. Han transcurrido casi 19 meses, desde que la exministra de Minas y Energía, Irene Vélez anunciara en noviembre de 2022, en el marco de la Conferencia de las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático ( la COP 27), que para mayo del año pasado contaríamos con ella. Y bien se ha dicho que ningún viento le es favorable a quien no tiene un puerto de destino. Es urgente contar con ella.

7) Una de las acciones que debe contemplar esa Hoja de ruta es la estrategia de Transformación productiva de las regiones que dependen de la actividad extractiva, tendiente a diversificar su economía. Y ello demanda unos recursos importantes, siendo la actividad extractiva la principal fuente de ellos. Por tal razón planteamos la necesidad y la conveniencia de contar con un fondo para el financiamiento de proyectos estratégicos, como sería la vía de la integración Francisco el Hombre (Tomarrazón-Distracción) para integrar al Cesar con La Guajira, con acceso a Puerto Brisa, en la troncal del Caribe, ganando en competitividad el Magdalena grande, proyecto este que puede financiarse recurriendo a la modalidad de obras por impuestos. Ello se justifica tanto más si se tiene en cuenta que lo que pagan las empresas extractivas que operan en nuestro territorio pagan por impuesto de renta a la Nación el doble de lo que pagan por impuestos.

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