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Cuando el ser humano se detiene a pensar, recordar, mirar hacia atrás, es porque observa que el presente no lo llena, aquél futuro que se desconocía y hoy conoce, no abarca las expectativas o creencia de encontrarnos en mejores tiempos, solo la tecnología disipa un poco la decepción de esta época, gracias a esta, se conservará la música a través del tiempo, ya que poco a poco se van extinguiendo los grandes cantores, compositores y músicos, que siempre harán deleitar con sus atributos a varias generaciones. 

Hoy, podemos decir con certeza, que todo tiempo pasado fue mejor. ¡Oh! Grandioso Siglo XX, entre muchas bondades que nos ofreciste, fue la imaginación, creatividad, la magia para escribir poesías y convertirlas en canciones. 

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Uno de esos grandes exponentes fue Máximo Movil, de Guamachal – San Juan del Cesar, apodado “El Indio de Oro”, de la casta wayuu, iletrado, pero con una memoria vasta. En mi juventud, siempre admiré uno de sus grandes temas “Aunque sufriendo, te olvido”, canción que recorrió el mundo a través de la voz magistral de Beto Zabaleta con el acordeón de Emilio Oviedo, quien lo ejecutó genialmente.

En esa canción, Máximo nombró al primer cirujano en realizar un trasplante de corazón, Cristian Barnard, enviándole la letra y la canción a Barnard a Ciudad del Cabo en Sudáfrica y este le respondió: «La próxima vez que se vuelva a enamorar, no diga o repita que el corazón se enamora, porque el corazón es sólo una bomba que mueve la sangre de un lado para otro, que en ese caso busque un psiquiatra». 

Muchos al escuchar la letra de la canción, no alcanzan a visualizar al compositor, mucho menos, llegar a pensar que sea un indígena wayuu e iletrado. Esa es la grandeza del vallenato clásico, donde sus exponentes, se expresaban con el sentimiento que hace palpitar al corazón y envuelve al hombre en ese espacio irreal e imaginario. Aunque muchas veces, producto del enamoramiento del hombre guajiro que, motivado por una musa, en algunos casos, viéndola inalcanzable, lo hace inspirar al máximo, confluyendo ese trasvenir de mensajes de la mente y corazón. ¡Uffff! razón tendría Barnard, cualquiera con ese diagnóstico, ¡se declara loco!

No es mentira, por experiencia sé, uno cree que este último, va a estallar, pero esa es la adrenalina del compositor, comprometido en darle forma y finalizar la canción y, si el corazón se estalla, ¡ahhh! ¡Se murió por la causa!   

Que decir, de Leandro Díaz, nacido en la vereda Alto Pino, zona de Lagunita de la Sierra – Barrancas – La Guajira, el compositor ciego que veía con los ojos del alma. Aun así, dejó más de un centenar de canciones, entre otras: Matilde Lina, El verano, La Diosa coronada, y una frase que hará eco en muchas generaciones: “Si las mujeres no existieran, el corazón de los hombres no tuviera oficio”. ¡Nojoñe! menos mal, Leandro no se motivó escribirle a Barnard, porque, quién sabe, que carajo le hubiera mandado a decir.

Traje a colación estos dos juglares, por las dificultades físicas y académicas que tuvieron, aun así, sobresalieron con sus talentos. Preguntándose aquél: ¿Cómo lograron encausar letra y melodía en sus canciones? Respecto a Máximo Móvil, tenía amigos, quienes escribían lo que brotaba de su inspiración. Presumo, con mucha razón, en el caso de Leandro, por su dificultad natural, ocurría lo mismo.

Infiero, se esforzaban repitiendo una y otra vez, parte de la letra y melodía, para no dejar que se fuera la inspiración. Aun así, fueron cientos de canciones o partes, que se les esfumaron por no contar con los medios tecnológicos de hoy día y el espacio territorial donde llegaba la inspiración.

Máximo y Leandro, dos hombres humildes, que no se amilanaron por las condiciones que el destino les deparó desde la existencia, sino que, valientemente confrontaron la realidad, aprovechando el don celestial de recitar poesías y convertirlas en canciones, dejando huellas y un legado que permanecerá para siempre. Dios los tenga en la Gloria.

1 COMENTARIO

  1. Magistral postulado doctor Hugues Olivella, gracias por culturizar a un pueblo que sucumbe ante la desidia del olvido.

    Al tocar temas de tan ilustres personajes del folclor nacional del la engreida y al tanera Guajira como si pelear quisiera ya que los maximos exponentes del vallenato son de allá, para la cual deberiamos cambiar el nombre de Vallenato por el nombre de Gujanato como homenaje a esa linda tierra y a lis cantores campesinos que usted mencionó, lindo tema ¡aunque sufriendo te olvido!

    Se los escribe un Cienaguero Magdalenense quiere mucho La Guajira que aprecia el valor ve los tobadores de antaño de la musica de caja, acordeon y guacharaca

    Bendiciones

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