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El título de este pequeño escrito nos remonta al programa de la televisión colombiana que dirigía el inolvidable periodista José Fernández Gómez, recuerdo con mucha alegría, que se convocaban a personajes diferentes y se trataban temas de toda clase.

Se me viene a la mente dicho programa, porque con seguridad si el afamado periodista de Nacionalidad española estuviera viviendo el tiempo de esta pandemia y medio observara lo que pasa con ciertas IPS de la región Caribe y en especial en La Guajira con respeto al tratamiento de la pandemia, con seguridad no hubiese dedicado un programa a este tema, sino varios, como también varios serían los operadores de salud examinados con sus entrevistas y por qué no, varios los usuarios entrevistados, porque en realidad están pasando cosas que nos ponen a pensar.

Cualquier desprevenido ciudadano habría de suponer, que después de casi seis meses de pandemia, en nuestra región Caribe ya no existan centros clínicos y Hospitalarios, que adolezcan de los más elementales medios para tratar a pacientes con esta enfermedad, y con razón, todo aquel que tenga medios económicos, si no consigue con su EPS o su Prepagada, una remisión, de manera voluntaria se retira del centro donde recibe los primeros auxilios, por el escepticismo que le causa el ver que en vez de mejorar, su condición va empeorando.

Es, que las personas para la mayoría de estas IPS, dejaron de ser pacientes para ser clientes, que les produce unos dividendos, y de tal forma así es que se les mira, sin importar su mejoría, lo importante es facturar.

De cierto modo, la responsabilidad no es solamente de estos entes, hay que aterrizar, que en su gran mayoría entidades como el ministerio de Salud y las Secretarías Departamentales y Municipales de dicho ramo, les cabe mucha responsabilidad, al habilitarle servicios a estas IPS, que están lejos de prestar, por eso es que arribamos a la conclusión, que en la materia que nos ocupa casi todos estamos improvisando.

Lo preocupante que el número de contagios cada día va en crecimiento en nuestra región, aunque se han emitido como sofisma de distracción en algunas regiones la disminución de casos, pura paja, para mostrar cifras que están lejos de alcanzar, sencillamente porque distintas a las medidas coercitivas que se emiten por quienes tienen el poder de hacerlo, no cuentan con políticas de prevención de esta enfermedad que en mal momento se nos vino encima.

No es invento nuestro, lo que exponemos, las pocas noticias que nos llegan, sobre lo que anotamos, nos han mostrado mandatarios locales, en evento sociales como si las medidas que expiden solamente sean para los de Ruanas, como lo decía Gaitán, a tal punto que hemos vistos algunos de ellos en celebraciones de Bodas, a otros de compras y simples festines de fines semana, como si las medidas solamente fueran para los subordinados no para ellos; luego entonces respetos de estos funcionarios vendría bien la pregunta del ya desaparecido periodista Póngase a Pensar, si lo hace este, pues, ¿por qué no hacerlo yo?

De ese tamaño están las cosas, y no de otro, somos de los pocos países, que más ha durado en cuarentena, no vemos solución a mediano plazo, y solo nos limitamos a esperar que de otra parte del planeta nos llegue la solución.

Por otro lado, tampoco hay que perder de vista que, en verdad, somos indisciplinados y poco conscientes de que el coronavirus es una realidad, y que cada día va dejando a su paso más víctimas mortales, y solo cuando sucede con un familiar o amigo, es que nos volvemos conscientes de la misma; pero no necesitamos efectivamente de esos mecanismos de fuerzas que se ejercen, sino de socialización a la comunidad a través de medios académicos y no represivos, para evitar ser contagiados.

En países pequeños como Uruguay, no ha existido medidas de cuarentenas obligatorias, sino disciplinarias; no ha habido restricciones de acceso a las playas, como tampoco cierres de sectores de la economía, como centros comerciales o supermercados, y la cifra de contagiados y muertos, rondan las más bajas del mundo, la disponibilidad de camas en UCI es de casi el 100%, y las víctimas mortales son personas de edad comprendida entre los 70-80 años; es un hecho indicador lo anterior, que la disciplina está por encima de la fuerza.

Aterrizando estos comentarios en nuestra región, damos cuenta que, existen IPS que carecen de una disponibilidad de camas para atender a las personas contagiadas, la poca experiencia sobre el tema que nos aqueja, al punto que, para terminar, a un médico Especialista, de una prestigiosa IPS se le remitió a otra ciudad de otro departamento porque cada día, su situación era más crítica, de ahí a que nos pongamos a pensar que, si a este galeno que resultó contagiado en esta clínica se le remitió a otra ciudad, a todo aquel profesional de la misma que corra con igual suerte, no será atendido en dicha IPS, sino, igual tratamiento recibiría del caso que ya se comenta; luego para cerrar, nos toca preguntarnos, ¿Por qué reciben personas del común en dicha IPS, si con lo que se comenta, se evidencia que no están en condiciones de prestar los más elementales servicios médicos para esta enfermedad?, Póngase a Pensar, ¿Qué nos está pasando?

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