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En San Juan del Cesar se presentó ante el Concejo municipal un proyecto de acuerdo para que le dieran vía libre de comprometer el presupuesto de las vigencias futuras del municipio, esto para ejecutar una serie de proyectos que, según la administración, son prioridad en el municipio.

Hasta ahí todo bien, pero el problema está en un proyecto que dice textualmente “Realizar estudios y diseños para el mejoramiento de la vía rural Guayacanal-Caracolí-Tembladera”, la cual es una vía terciaria y que está en pésimas condiciones, tanto así que llevo a la comunidad a bloquear la carretera nacional que comunica a San Juan con el norte del departamento de La Guajira. 

En acuerdos con el gobernador y el alcalde, se dispuso un recurso de más de 2.680 millones para darle solución al problema, pero en investigaciones he corroborado que había un proyecto presentado anteriormente para realizar los mismos estudios y tal proyecto ya estaba viabilizado, tenía la aprobación del DNP y del ministerio de transporte, solo a falta de la asignación de recursos en el OCAD-Paz.

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¿Por qué la necesidad de bajar ese proyecto que tenía todos los cumple?

¿Por qué el afán de utilizar los recursos de la gobernación para hacer estos estudios?

El problema es que el alcalde está pensando más como contratista, que, como alcalde, ya que al realizar estos estudios queda una utilidad bastante grande y no se pueden engañar los habitantes de Caracolí porque esto es como cuando un bebé está llorando por hambre y le colocas un tetero vacío, porque este tipo de estudios se van directo para la gaveta y no se soluciona la necesidad que tiene la comunidad, una necesidad que requiere una solución inmediata.

Si esta comunidad requiere una solución urgente. ¿Por qué no aprovechar los recursos de la comunidad para contratar maquinaria y mantener la vía en óptimas condiciones mientras se le asignaba el recurso en el OCAD?

Yo no me opongo a la construcción de la carretera hacia ese hermoso corregimiento, pero soy consciente de que ese proyecto completo sale por alrededor de 100.000 millones de pesos, la solución más factible era dejar el proyecto en el OCAD-Paz y seguir ese camino porque ni el gobierno municipal, ni el departamental cuenta con los recursos para ejecutar un proyecto de esa magnitud.

El alcalde de San Juan recibió premios de alta gerencia durante el gobierno de Iván Duque, es una administración que se vende como el “momento de cambio”, pero comparándolo con otros alcaldes del país se queda muy rezagado en el tema de ejecución de obras, la administración municipal de San Juan tiene un gabinete estable, son buenos administradores, pero pésimos ejecutores.

El ejemplo más claro lo vemos en una deuda que aprobó el “honorable concejo municipal” para pavimentación de las calles del municipio que más lo necesitaran, no me opongo a la deuda, pero si vamos a ver por dónde fue que pavimentaron, nos encontramos que son las calles donde viven los funcionarios de la alcaldía y los amigos del alcalde.

Lo triste y lamentable es que en medio de esta ola invernal hay barrios en San Juan que sufren mucho cada vez que llueve, barrios que a lo largo de su historia han esperado un pavimento que les dignifique su entorno. Los concejales de San Juan deberían entender que ellos son elegidos para hacer control político, deben responderles a sus electores.

Al alcalde hay que quitarle la máscara, hay que sacar a la luz los vacíos de su administración, menos “premios de alta gerencia” y mejor ejecución por favor, el pueblo tiene muchas necesidades, los colegios de los corregimientos se están cayendo y en este mismo medio hemos visto como hay niños que ponen en riesgo su vida para asistir a clases. 

Decir esto en este país es difícil, este país es peligroso para los líderes, pero debemos alzar la voz por esas personas que las han acostumbrado a ser feliz con poco, pertenezco a una nueva generación que quiere transformar la política del departamento, una generación que no tiene miedo, que es autonomista.