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Enunciado: ¿Quién le pone el cascabel al gato? Significado: Alude a la dificultad o imposibilidad de realizar algo por ser peligroso. Expresa la falta de voluntarios para tomar una determinación provechosa para todos, porque su puesta en práctica resulta muy arriesgada.

En los últimos años la universidad de la universidad de La Guajira viene librando semestre a semestre una lucha por el pago de las matriculas, pago este que debe realizar el gobierno departamental con cargo a sus finanzas públicas, por el concepto de gratuidad de las matriculas contemplada en las ordenanzas 214 del 2007 y la 232 del 2008 y el decreto reglamentario 205 del 2007. Por norma este hecho se convirtió en derecho, que para aquel tiempo se pudo asumir por el comportamiento aceptable de las finanzas públicas departamentales. 

Regalías, Estampilla Pro-desarrollo Fronteriza y Fondeg. Por nombrar algunas fuentes de financiación que alimentan el presupuesto departamental, no solo para hacer justicia social con la formación de los guajiros sino también hacer inversión social en otros programas que demanda la asistencia del gobierno. Hoy están en saldos deficitarios, porque la realidad cambió con las reformas a las regalías y la baja productividad comercial, afectando de paso el desarrollo del ciclo académico de la universidad por la limitación de los recursos para el pago de la gratuidad en las matrículas.

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Cómo pasar por alto otras realidades que hace parte de un mandato para el departamento en correspondencia a lo mencionado por la Corte Constitucional, T-302 del 2017, donde se tutelan la protección de los derechos fundamentales en salud, agua y alimentación para los niños y niñas wayuu. Este hecho sumado al impacto de la pandemia y la migración, generan un panorama complejo de atender con unas finanzas públicas amenazadas por los embargos y demandas que, muchas de las veces, son forjadas por la universidad en búsqueda del pago de sus acreencias.

Este acontecer requiere de un pare a conciencia que busque construir acuerdos para conseguir propósitos comunes ajustados a una realidad que no termine confundiéndose en una medición de fuerza que distancia las voluntades administrativas y políticas, con el fin de conseguir resolver los problemas de la comunidad, a quien pertenecen estos recursos.

Que interesante sería edificar sobre lo construido en lo concerniente al desarrollo misional de la universidad de La Guajira y lo expreso en uso de razón, porque esta pandemia ha desnudado una realidad como la falta de conciencia ciudadana, figurada en una conducta de indisciplina social. Esto me transporta a ser propositivo como en intenciones pasadas, lo manifesté con el calificativo de idoneidad que tiene la universidad para apoyar a la sociedad en el manejo de la salud mental.

Hoy sumo a esta intención una solicitud encaminada en la creación de una cátedra académica que se ajuste a un plan de investigación de acción participativa, donde los estudiantes trasladen sus conocimientos y lo conviertan en práctica de convivencia en sus entornos, como parte de una competencia ciudadana. Con esa acción conseguiremos formar un profesional con propósito y preparado para el cambio social, como base de una integridad en su vida profesional. Y me atrevo a puntualizar en el tema porque es una manera de devolverle a la comunidad con acciones actitudinales parte de los recursos gastados en el subsidio de gratuidad.

Finalizo con una propuesta a los mandatarios locales y del departamento, que miran la cultura ciudadana como un proyecto a desarrollar, para disponerse en voluntad política y administrativa a invertir en la universidad recurso en ese sentido para la gratuidad, como subsidio condicionado para el estudiante que esté dispuesto a devolverlo en conocimiento y trabajo social lo que los gobiernos y la sociedad le aportan.

Y como punto final ¡para ponerle el cascabel al gato!, sumarle al sonajero unas perlas de sensatez, prudencia y cooperación, para que repique en el collar del gato armonías de cambios que trasformen la normatividad vigente de la gratuidad, revisando a conciencia el presupuesto de la gobernación, con el fin de garantizar el desarrollo del ciclo académico. Como una sugerencia adicional, llevar a cabo un estudio socioeconómico de los estudiantes beneficiarios para poder determinar el porcentaje a subsidiar.

Esta decisión es políticamente incorrecta pero administrativa necesaria. ¡Tal cual!

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