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El cuento del gallo capón es la expresión suprema del arte de mamarle gallo a la gente.

Decía Gabriel García Márquez en una de sus obras: “los que querían dormir, no por cansancio sino por nostalgia de los sueños recurrían a toda clase de métodos agotadores”. Por ello se reunían a conversar durante horas y horas los mismos chistes, a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón. Extraemos de este acontecer caribeño el referido cuento para configurar la verborrea utilizada por un líder flotable, que inspiran su actuar en el populista y demagogia.

El papel del populista cubre a susodichos líderes vestidos con piel de pueblo y su definición demagógica marca el estado de halagos, acompañado de falsas promesas que suelen ser populares pero difícil de cumplir y de paso esconden en cobijas sus ambiciones políticas. Estas condiciones hacen parte de las habilidades recurrentes que al revestirse de poder comienzan a hacer exigida por un pueblo que con entusiasmo depositó la confianza en el referido líder que, ante su incapacidad para atender los requerimientos, echa mano de acontecimientos y actores pasados para justificar su imposibilidad de cumplir, convirtiendo sus palabrerías en una narrativa que se acopla al cuento del gallo capón.

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En la actualidad tenemos exigencias que demandan una actuación en contexto que no pueden ser resueltas con acciones desconectadas de la realidad existente. Si en su comarca pasan cosas como estas que demandan acciones urgentes como es; la atención integral a las morbilidades existente en salud, que por la pandemia están desplazadas, como es el caso de la desnutrición, las muertes maternas, la atención a migrantes y comunidad de acogida con patologías distintas del covid-19 y usted observa al mandatario en búsqueda de salvavidas para vender su eslogan de gobierno, es síntoma que nos está mamando gallo con el cuento del gallo capón.

Si ante una solicitud justificada de la ciudadanía que espera que el mandatario con su equipo de trabajo esté a la altura para dar respuesta y recibe como réplica en palabras de refutación a acontecimientos del pasado. Es que nos están mamando gallo y quieren desviar la atención cansando la audiencia con el cuento del gallo capón.

Si la inseguridad esta al orden del día y no existe una respuesta institucional coherente se hace imperante recurrir al pasado para buscar culpables por que la idea es mantener viva la fuente de inspiración populista y demagógica. Eso es muestra que nos están mamando gallo, cuando están empeñado en contarnos el cuento del gallo capón.

“¿Quieres que te eche el cuento del gallo capón?”, esto dice el interlocutor con picaresco acento, pero dime la verdad “¿quieres que te refiera el cuento del gallo capón?”, la verdadera diversión del cuento es poder llevar al oyente al cansancio, para que en medio de la mamadera de gallo el recepto siga a la espera del significado del cuento del gallo capón.

Si en su municipio el mandatario local se siente aludido con esta configuración que es tomada de la recurrente mamadera de gallo y lo notas desesperado por su declive en la confianza de quienes entusiastas creyeron en él y quiere refutar lo escrito para defender lo indefendible, es muestra que está mamando gallo y si se escama, como dice el refrán popular, es porque es pescao. ¡Les deseo un resto de semana productivo, pero sin mamadera de gallo! Atienda las medidas de autocuidado, ellas salvan vidas.