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Con el mes de agosto termina el aislamiento obligatorio impuesto por el gobierno nacional por causa de la pandemia del covid-19, pasamos de las órdenes impositivas a una etapa de resguardo voluntario.

Las consecuencias en cuanto a lo económico saltan a la vista, los sectores productivos golpeados y la gran mayoría no podrán abrir sus puertas al mercado.

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Llega con ello el momento de que los mandatarios del departamento de La Guajira puedan estructurar y plantear proyectos y procesos para reactivar la desplomada economía que nos dé aún más en la pobreza donde por desgracia permanece este departamento y toda su gente.

Siendo que muy pocos sectores de nuestra economía son formales, hay que ayudar y tender la mano, es el momento que dentro de las prevenciones necesarias se estimule la apertura de los sectores que hace unos meses atrás generaban empleo así este fuera informal, pero ese empleo informal o del rebusque, del día a día es el que al menos permitía que muchos habitantes de este departamento puedan llevar alimento a sus casas.

Sobre el sector informal que es donde se ubican más del 85 por ciento del comercio guajiro; es muy poco lo que las medidas de los decretos de emergencia puedan ayudar, por ello es importante que desde la institucionalidad local se busque la forma de apoyar con un capital semilla.

Muchas han sido las propuestas al sector informal donde a duras penas alcanzaron su gente a sobrevivir, claro está habiéndose consumido o gastado sus pírricos capitales de trabajo, lo que no va a permitir que una vez levantada el aislamiento ellos puedan salir a atender sus negocios.

El sector oficial debe buscar la manera y el ingenio para que de verdad se reactive nuestra economía, que de por sí será demorado, pero sin que se le tienda la mano a este sector informal de La Guajira es imposible y nula cualquier reactivación económica.

El sector del turismo de La Guajira como en todo el mundo ha sido el más golpeado, esta industria sin chimenea puede ser el sector que presente más dificultades para su entrada en operación normal, las prevenciones, los miedos y hasta la inseguridad van a seguir minándolo.

Y no veo en el trimestre que falta para culminar el año que la calle primera de Riohacha, Mayapo, Musichi, Cabo de la Vela, Palomino y todas los sitios turísticos del sur de La Guajira los veamos atiborrados de turistas para que los negocios muevan sus cajas registradoras.

Llegó el momento de sacar a flote toda la inventiva de los gobiernos locales, sobre todos en un departamento como el nuestro con precarios índices de competitividad y lleno de pobreza extrema, la gente confía y espera acciones concretas de quienes rigen sus destinos; que el covid-19 en vez de ser el obstáculo o la excusa se convierta en la oportunidad para demostrar de que estamos hechos los guajiros.

Los mandatarios con sus equipos deben revisar sus planes de gobiernos para trazarse metas alcanzables, descontando este año que se perdió.