Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan necesariamente la posición oficial de laguajirahoy. Escríbale al autor a [email protected].


-Publicidad-

Los seres humanos tenemos la necesidad fundamental de relacionarnos con los demás, nos atraemos unos a otros como imán al metal, incluso en momentos de estrés buscamos la compañía de extraños, ya que estar con otros en sucesos estresantes nos ayuda a reducir el impacto de la amenaza.

Al respecto, se ha propuesto teorías que establecen que el temor que genera en las personas una amenaza externa los motiva a afiliarse, especialmente cuando enfrentan un suceso similar. Sin embargo, no en todo momento buscamos estar con otros, por ejemplo, en situaciones embarazosas elegimos la soledad, probablemente, porque en ese tipo de sucesos estar acompañados aumenta el estrés en lugar de disminuirlo.

De acuerdo con la teoría psicológica de las necesidades humanas propuesta por Abraham Maslow, la afiliación es una necesidad fundamental del ser humano. Todos estamos motivados a crear y mantener vínculos sociales, aunque la intensidad y los motivos varíen, incluso, se manifiesta en el deseo de asociación, cuando deseamos estar solos.

-Publicidad-

La necesidad de afiliación se fundamenta en crear relaciones sociales con los demás, pertenencia, amistad, intimidad sexual, aceptación y afecto. Lo cual permite fortalecer la identidad, el auto concepto y la autoestima del individuo. Algunas teorías consideran que esta necesidad es innata, otras que se desarrollan en la infancia y son aprendidas mediante la experiencia positiva de los niños con su padres o cuidadores.

A medida que crecemos, la necesidad de afiliación puede estar motivada por diversas razones; ya sea porque las personas comparten gustos, principios, disfrutan de la compañía del otro o tienen intereses en común. También, porque reciben atención, apoyo emocional, estatus, dinero, o porque simplemente alguien les resulta agradable, divertido y un sin fines de motivos.

Por otra parte, no solo buscamos estar con otros en situaciones estresantes, sino también en momentos de alegría, las personas sienten satisfacción cuando forman nuevas relaciones sociales, y cuando esto se rompe les genera ansiedad y sentimientos dolorosos, porque las relaciones interpersonales constructivas promueven el bienestar propio y el de los demás.

¿Cómo ha afectado la pandemia las relaciones sociales?

Las medidas de distanciamiento social tomadas por el gobierno colombiano para evitar la propagación de la covid-19, no solo ha generado ansiedad, estrés, depresión y problemas de sueños en la población, sino que, además ha provocado cambios en las dinámicas sociales, afectando la forma de relacionarnos con los demás. Aunque los seres humanos tengamos la capacidad de adaptarnos a los cambios, la nueva forma de afiliación supone un desafío para muchos.

Las citas, los abrazos, los besos, el saludo de mano y el contacto visual, se ha reducido a la conectividad virtual. Aunque la tecnología no llegue nunca a sustituir el contacto físico, en estos tiempos juega un papel importante en las relaciones sociales, porque facilita la comunicación y puede fortalecer vínculos entre las personas, que, aunque estén lejos, es posible tener un sentimiento de proximidad hacia ellos.

De otro modo, el contacto físico en tiempos de coronavirus se ha vuelto una amenaza, acompañado de incertidumbre y miedo. Constantemente estamos en alerta, evitando algún tipo de acercamiento físico, no solo con los desconocidos sino también con nuestros amigos por temor al contagio. Los cambios en la forma de relacionarnos con los demás desde mantener dos metros de distancia hasta cambiar la manera de saludarnos, ha impactado nuestras vidas.

En estos tiempos es importante mantener las relaciones sociales y seguir haciendo demostraciones de afecto, aunque sea a distancia y de forma virtual, ya que estar en contacto con los demás ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, de igual modo, favorece la salud mental.

Mientras tanto seguiremos soñando con el día en que los casos de contagiados lleguen a cero, entonces recuperaremos la confianza y nos volveremos a reunir con nuestros seres queridos y amigos. Dejaremos de extrañar el apretón de manos, los besos y abrazos; podremos salir a las calles sin la incomodad de los tapabocas, sin miedo a tomar un taxi, o asustarnos cuando alguien estornude cerca de nosotros.

Y aunque ya nada sea como antes, nadie nos quitará la capacidad de amar y crear vínculos afectivos con los demás.

-Publicidad-