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La semana anterior, de forma virtual, se llevó a cabo un evento organizado por el ministerio de Educación Nacional MEN. Con una concurrencia presencial y virtual de estimables personalidades de la Educación, la consigna para el auditorio fue  “La noche de los mejores 2020, donde se resalta la excelencia y calidad de diferentes instituciones y actores del sector educativo”.

La universidad de La Guajira, tuvo el honor de ser nominada a la categoría “Acreditación de programas académicos” gracias a su encomiable labor en el área académica, administrativa y financiera que la encumbre por los derroteros de alta calidad.

Este hecho, me permite introducirme al escenario de la hermenéutica sobre la dinámica de trabajo implementada por la administración de Carlos Robles Julio, quien desde la rectoría ha orientado el ordenamiento de las partituras de trabajo que estimo, transitan por los entornos de la alta calidad. En consecuencia, los propósitos como institución, que disponemos para el ejercicio de formación enseñanza – aprendizaje, estén encauzados a alcanzar la acreditación institucional.

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Posiblemente moren disensiones respecto a la oferta académica de calidad de UniGuajira. Empero, podemos estar de acuerdo que el crecimiento académico en la universidad de La Guajira surge de la construcción de unos procesos y procedimientos a partir de las políticas institucionales diseñadas por el Consejo superior y aplicadas por la administración Robles Julio. No obstante, no es hasta el reconocimiento de la institucionalidad nacional que se configure la Alma Mater como un activo prominente para La Guajira.

El fortalecimiento de la Educación superior en La Guajira, concuerda en UniGuajira con la creación por parte del departamento de La Guajira, de la ordenanza 214 que estipula la gratuidad para la Educación superior lo que facilita el ingreso y permanencia de aquellos estudiantes de escasos recursos económicos, incrementando con ello, el número de estudiantes universitarios en el intervalo de una década.

Esa ampliación de acceso al estudio se visibiliza con la instauración de nuevos programas académicos a lo largo y ancho de las administraciones de Carlos Robles Julio, y con un formidable ensanchamiento de beneficios por medio de programas donde se destacan el cultural, deportivo, consejería y acompañamiento al rendimiento a los estudiantes (CARA), promoción socioeconómica, salud y área de Desarrollo humano.

Con miras al siglo XXI, la universidad de La Guajira, en cuyo universo se dinamizan expresiones e imaginarios políticos en lo local, regional y nacional; cultural y territorial, labra progresos ciertos para el departamento, la región y la nación, dando respuestas al áspero entorno de desigualdades existentes. En donde, la educación atestiguaría ser un medio como respuesta.

En este orden, UniGuajira propende no solo garantizar el acceso y permanencia de los estudiantes, sino, la construcción de personas subsumidas a un nivel axiológico para contribuir en la instalación de colectivos sociales y estructuras comunitarias competentes a solventar las presentes asimetrías sociales: dificultades en la alimentación, empleo, desarrollo social, político y económico.

A este respecto, no es posible armonizar y proyectar la educación sin integrar las contingencias de derechos humanos y ambientales, igualdad de géneros y la extirpación de todos los modos de violencia. Aquí, la casa de estudio propende por la construcción de un espacio que promulguen por el respeto a la diversidad epistémica y cultural, y la pesquisa de un nacer político incluyente independiente al origen de cada quien.

En suma, la universidad de La Guajira, nos requiere desde la academia. De igual forma, desde los parámetros axiológicos exige el constructo de personas de bien, que transiten por los “territorios” de la investigación, aunados a la ciencia y tecnología.

Así mismo, nos demanda la descolonización de una educación que necesita de una transición que encare una nueva expresión de Educación superior, inteligente en edificar un espectro socio económico, cultural, político y humano. Todo lo anterior, tipifica a la universidad de La Guajira, como el activo prominente de nuestro territorio.