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En los últimos días se convirtió en noticia el hecho de que la Sección Quinta del Consejo de Estado, admitió demanda de nulidad electoral contra la elección del senador guajiro Alfredo Rafael Deluque Zuleta para el periodo legislativo 2022-2026, por haber incurrido en presunta doble militancia.

El Senador habló, y lo hizo también su progenitor, el exgobernador Hernando Deluque Freyle. Lo curioso es que sus manifestaciones reflejan regocijo porque la demanda presentada por la ciudadana Mónica Margarita Vega Hernández, a juicio del Consejo de Estado, no entregó pruebas suficientes del hecho, por lo que no accedió a la petición de la suspensión provisional inmediata de la credencial senatorial.

Todo un triunfo dijeron padre e hijo porque no se produjo la suspensión. Y el Senador, en declaraciones hechas a La Guajira Hoy, LGH, manifestó que muy seguramente ‘hubo guajiros’ impulsando la acción de la demandante, guajiros que no han entendido que la voluntad popular fue la que lo eligió con más de 53.000 votos solo en el departamento de La Guajira, cifra nunca antes alcanzada por ningún aspirante del territorio al Senado de la República.

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Hasta razón tienen. Pero lo que no dijeron es que sí incurrieron en doble militancia así esta haya sido como decimos los guajiros, «por debajo de cuerda». Dice el Consejo de Estado que no encontró pruebas suficientes de que Deluque Zuleta haya apoyado a los candidatos a Cámara de Representantes en La Guajira avalados por el partido Colombia Renaciente y al candidato del Partido Conservador Vallenato Ape Cuello. Encontró pruebas de lo contrario, es decir, candidatos de Colombia Renaciente y el Conservatismo apoyando la aspiración al senado de Deluque Zuleta y eso, no es violatorio de la Ley. 

Es decir, que lo que la demandante prueba, según el Consejo de Estado, es que el hoy senador Deluque, recibió apoyos de diferentes partidos políticos pero el solo apoyó a los de su propio partido, con lo cual, hasta ahora, no se produce doble militancia. Será necesario, advierten los magistrados, «continuar el curso del litigio, permitir el ejercicio del derecho de contradicción y recaudar mayor material probatorio para determinar la ocurrencia o no de la doble militancia que sustenta el vicio de nulidad». Me atrevo a decir lo que la gente cree y es que Deluque no recibió apoyos gratuitos o sin contraprestación. ¿Cambió votos por presupuesto público?

Que siga el litigio pero sobre todo que se inicie la recolección de evidencias. Es lo más acorde con lo que se espera en un Estado Social de Derechos, como reza nuestra Constitución Política. Que en La Guajira por primera vez se elijan cinco parlamentarios que alcen la voz para solucionar problemas, es absolutamente cierto; pero no todo vale en una democracia que se digne de serlo. Por ello hay que decirle que no, a los arreglos por debajo de la mesa y hay que decirle que sí al cumplimiento de las normas legales.

El cambio también debe medirse en la no aceptación de triquiñuelas electoreras que encima desvirtúan la libre elección ciudadana. El resultado final de más de 53.000 votos en la región, no exime, a posteriori, del cumplimiento de la Ley. Así La Guajira pierda un parlamentario, el imperio de la Ley es necesario. Nueva cultura política en el sentido de no cohonestar con costumbres desafortunadamente arraigadas en la región, para ser mejores ciudadanos. Allí está el reto.

El Consejo de Estado tiene la palabra. En Colombia, como en toda democracia que se respete, a los jueces, fiscales y magistrados les compete hacer que, en cada caso concreto sometido a su dictamen, se apliquen cabalmente la Constitución y la Ley, previo examen desapasionado y objetivo de los hechos. Pero no solo de los hechos planteados por un demandante sino que es su deber indagar en la búsqueda de la verdad. Solo eso.

Hay que recordar, por último, que la administración de justicia es un servicio público esencial y que su sano ejercicio debe preservar el imperio de la legalidad. Cuando esto se cumpla, estaremos dando pasos gigantes contra la corrupción que nos carcome como sociedad.