Los guajiros han vivido siempre guerras
interfamiliares, conflictos armados que han dejado mucho dolor generación tras
generación. Pero ese continuo derramamiento de sangre ha hecho que muchos
exploren alternativas nuevas que les permitan resolver sus conflictos y vivir
en paz.

Los indígenas wayús, por ejemplo, han conseguido
implementar procesos de paz y pactos que aún se mantienen en distintos sectores
de la península. Cuando hay un conflicto, los familiares maternos buscan a un
palabrero, que hace las veces de abogado mediador. Este mensajero se encarga de
explorar la voluntad de diálogo de las familias. Si hay disposición para
resolver el problema por esta vía, se fija un calendario para el proceso, que
puede tardar meses, según la gravedad del problema.
Por lo general, la propuesta de conciliación comienza
con el ofrecimiento del pago de una compensación a la parte afectada. El monto
se estima de acuerdo con la falta perpetrada y el posicionamiento de la familia
que la cometió. El palabrero, con su sapiencia y prestancia, comienza a
sensibilizar a ambas partes hasta lograr un acuerdo.
Finalmente, cuando este se produce, se realiza el
pago, que puede ser en efectivo o en especie: collares, animales, tierras, etc.
El pacto de no agresión es inquebrantable, y como garantía de ello se establece
una fianza, que excede por mucho la capacidad de pago de las familias.
Una vez se ‘firma’ la paz, todo vuelve a la
normalidad: los miembros de la comunidad que estaban enfrentados pueden
transitar por los mismos sitios, los hijos pueden compartir el aula de clase y,
en general, la visión del otro cambia totalmente, hasta el punto de que
antiguos enemigos podrían llegar a servirse, si fuera necesario.
Eso es lo que anhelamos desde La Guajira: que sanen
las cicatrices, que se deje a un lado el odio, que se cierre la brecha de
desigualdad y que, de la mano del Gobierno, comiencen a llegar las
oportunidades a las zonas afectadas por el conflicto armado. Esta es la lección
wayú.
Clímaco Rojas Atencio
Coordinador laguajira.com
 Publicación

eltiempo.com
Sección
Editorial
– opinión
Fecha de
publicación
23
de septiembre de 2012
Autor
Clímaco
Rojas Atencio
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