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La universidad de La Guajira ha venido consolidando sus procesos acorde con los lineamientos del ministerio de Educación Nacional que plantea los parámetros para evaluar la calidad en la educación superior. Para ello existe un proceso obligatorio que es el de Registro Calificado que es como la licencia de funcionamiento de un programa académico.

Pero hay otros procesos que son voluntarios como la Acreditación de Programas y la Acreditación Institucional. Como referencia digamos que según Icfes 2020 en Colombia existen 316 instituciones de educación superior de las cuales solo 66 tienen acreditación institucional, señal de que tal logro no es cosa fácil. UniGuajira hace la tarea y trata de avanzar en procesos de calidad para llegar a lo que parece un sueño posible, pero tiene asignaturas pendientes.

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Se busca llegar a la acreditación de programas, reconocimiento que se logra y se renueva periódicamente, y como consecuencia de esos logros parciales se pretende alcanzar la acreditación institucional. Para lo primero, debe demostrarse ante pares académicos que la institución y sus programas cumplen suficientemente las condiciones de calidad exigidas. Para lo segundo, debe demostrarse la calidad en todos los procesos institucionales, al igual que un número determinado de programas acreditados.

En síntesis, se busca educación de alta calidad, pero hay factores estructurales que impiden el logro. Uno de los factores preponderantes a la hora de evaluar no solo a los programas sino a las instituciones, es el resultado de los exámenes Saber Pro, anteriormente llamados Ecaes, exámenes de calidad de la educación superior, los cuales con carácter de obligatoriedad deben presentar los estudiantes del último año de los programas académicos y que se constituyen en referentes para determinar en que forma y hasta que punto la institución educativa ha logrado transmitir un conocimiento pertinente a los requerimientos que se demandan.

Las Pruebas Saber Pro no solo miden conocimiento específico del área profesional, sino que también lo hacen en competencias genéricas como lectura crítica, razonamiento cuantitativo, competencias ciudadanas, comunicación escrita e idioma inglés. Esto es de suma importancia porque afronta no solo el conocimiento disciplinar sino la capacidad para afrontar, entender y resolver problemas.   

Los datos mostrados por el Icfes y el MEN, nos dejan ver que en los años 2019 y 2020, los resultados logrados por UniGuajira en las pruebas Saber Pro, no caen precisamente en el grupo de los mejores. Casi no hay diferencias en los resultados de estos dos años y como síntesis podría decirse que en promedio, las puntuaciones obtenidas por los estudiantes de UniGuajira no llegan al 65 % de las puntuaciones alcanzadas por los de las universidades mejor valoradas. Si, por ejemplo, en un programa determinado la mejor valorada institución lograba 200 puntos, UniGuajira llegaba escasamente, en promedio, a los 130.

Y si con fundamento en el promedio obtenido por cada institución dividimos los resultados en quintiles, los de UniGuajira junto con otros de similar nivel quedaban asignados a los dos menores quintiles. Es como si se tratara de ubicar en cinco vagones a todos los que realizaron las pruebas y como consecuencia de ello, los de UniGuajira fueron a los vagones 4 y 5. Los  resultados no le alcanzaron para llegar a los vagones 1, 2 y 3. Rendimiento académico bajo y que, se entiende, es independiente del rendimiento académico obtenido en el aula.

La asignatura o tarea pendiente de UniGuajira tiene que ver con todo lo que apunte al rendimiento académico. En la tan cacareada calidad de la educación superior, intervienen múltiples factores de diversa complejidad y entre ellos es fundamental el rendimiento académico que a su vez es un fenómeno multicausal que depende, según los expertos, del contexto, del carácter académico de las instituciones, del proceso de enseñanza-aprendizaje, de las competencias cognitivas y la formación académica previa, entre otros.

Se ha avanzado mucho en la cualificación docente, se han superado estándares de investigación académica con proyección social y en general los procesos de autoevaluación y acreditación de programas han metido a la universidad de La Guajira en procesos de transformación que redundan en calidad institucional; pero las situaciones críticas del estado de los otros niveles de la educación en el Departamento de La Guajira, influyen negativamente en la formación integral del futuro egresado.

Es decir, que mientras el nivel de nuestros bachilleres guajiros, que al fin y al cabo constituyen la materia prima básica de nuestros futuros profesionales, sean del nivel que mostraron en las Pruebas saber11  de 2020, UniGuajira no podrá mostrar mejores rendimientos académicos, o lo que es lo mismo, no podrá equipararse con los mejores. Se requiere entonces que la universidad de La Guajira, fiel a su compromiso de pertinencia social comience a jalonar procesos de calidad también para los niveles anteriores a la educación superior.

No basta con la política de matrícula a costo cero; no basta con mejorar los procesos de selección porque también existe el problema de cobertura en el departamento de La Guajira. Toca alinear a todos los actores implicados para que la educación básica y media se convierta en servicio de calidad que mejore las competencias de los estudiantes guajiros a todos los niveles. Esa asignatura no puede seguir pendiente.