Abelardo De La Espriella, uno de los nombres más sonados en la carrera presidencial para 2026, rompió el silencio sobre las tensiones al interior de la oposición de centro-derecha y lanzó una propuesta con plazo perentorio a través de la revista Semana: una encuesta entre candidatos afines en la primera semana de diciembre. Según él, esta sería la vía para escoger un candidato único que pueda enfrentar con fuerza al aspirante de la izquierda, Iván Cepeda, quien, asegura, lleva ventaja mientras la contraparte está atrapada en indecisiones.
De La Espriella no se guarda nada. Afirma que muchas figuras del sector buscan liderar la eventual coalición sin tener el respaldo popular necesario. Y él lo dice sin timidez: está de primero porque su candidatura es “popular”, porque su fórmula no nace en clubes de élite ni con cheques de grandes capitales, sino de la conexión emocional con los ciudadanos. Lleva como bandera más de cuatro millones de firmas que, según él, son “un mandato popular” y trabaja con firmeza para hacerlo valer.
“La unión es necesaria y ya” – advierte el aspirante conservador
Su mensaje es claro: no se puede permitir que Cepeda, quien según él representa la continuidad del proyecto político de Gustavo Petro, pase cinco meses como único candidato visible. Esa jugada sería nefasta – dice – para la estabilidad del país e incluso para los mercados. De ahí su idea de una gran encuesta, pagada por los propios aspirantes, con reglas claras y encuestadoras verificables. Nada de asambleas tardías ni consultas costosas que repitan los errores del gobierno actual.
La propuesta no excluye nombres desde antes. De La Espriella abiertamente menciona a partidos como Centro Democrático, Partido Conservador, Cambio Radical y Liberalismo, e invita a figuras como Enrique Peñalosa y Juan Carlos Pinzón, siempre y cuando no hayan sido cómplices de Petro. Los que quieran unirse – dice – que se sumen, y los que no, estarán pensando más en su ego que en el país. Si gana la encuesta, encabezaría la coalición; si queda segundo, asegura que respetará el resultado y podrá debatir la opción de ser fórmula vicepresidencial.
De no concretarse esta propuesta antes del 10 de diciembre, su camino es claro: seguirá solo. No está dispuesto a esperar hasta marzo, ni a someterse a juegos de vetos o maniobras internas. Su prioridad, insiste, es honrar el respaldo de quienes lo apoyaron en las calles, no los acuerdos en privado. Por eso no descarta ir directo a primera vuelta si las cosas no se resuelven pronto.
Para De La Espriella, el país exige un liderazgo simbólico, no técnico. La izquierda viene tejiendo un relato emocional que, de no enfrentarse con decisión y unidad, terminará por consolidarse. Su visión es clara: el próximo presidente debe interpretar el alma nacional con extrema coherencia, defender a capa y espada la propiedad privada, la empresa, la familia, el orden y la libertad. La política, dice, tiene que ser práctica, con resultados y visión de país, no de carrera individual.
Mientras su propuesta genera debate en los sectores opositores, Abelardo sigue recorriendo el país. Seguro de sí mismo, y en tono frontal, lo repite: “Si el favor popular estaba con otra persona, la apoyaría sin dudarlo; pero no es así. Hoy está con el tigre, y por eso voy de primero en todos los sondeos.” Su mensaje es directo, sin filtros: o se deciden ya, o la izquierda se fortalece. Él, por su parte, ya está en el ruedo. Y asegura que no lo sacan.

Reacciones de María Fernanda Cabal
La precandidata presidencial María Fernanda Cabal no tardó en pronunciarse tras la propuesta de Abelardo De La Espriella, publicada en Semana. A través de sus redes, reconoció que el llamado a definir ya un candidato único es necesario y urgente. “Abelardo tiene razón: Colombia necesita decisiones. No podemos permitir que Petro y su extrema izquierda sigan destruyendo el país mientras la derecha sigue en discusiones internas”, afirmó sin rodeos.
Cabal fue enfática al señalar que “la patria es el bien superior y no da espera”. Considera que la unidad no es solo una alternativa estratégica, sino un deber ineludible ante la gravedad del momento. Además, expresó su adhesión a la propuesta y pidió a su partido sumarse sin dilaciones al planteamiento de De La Espriella, reafirmando así su compromiso con la consolidación de una alternativa sólida y unificada en favor de la democracia.




















