Francisco Antonio Ceballos Escobar juntos al obispo de Barranquilla y los sacerdotes de la Diócesis de Riohacha.
Francisco Antonio Ceballos Escobar juntos al obispo de Barranquilla y los sacerdotes de la Diócesis de Riohacha.
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A través de una ceremonia religiosa oficiada en la catedral Nuestra Señora de los Remedios, Francisco Antonio Ceballos Escobar se posesionó como el nuevo obispo de la Diócesis de Riohacha.

El religioso nacido en el municipio de Genova, en Quindío el 4 de marzo de 1958 y quien desde muy corta edad emprendió su camino por esta vocación, estuvo acompañado en la ceremonia por sacerdotes en representación del credo diocesano, delegación de religiosos de la Diócesis, seminaristas y laicos.

Asimismo, el gobernador de La Guajira Nemesio Roys Garzón, el alcalde de Riohacha, José Ramiro Bermúdez, al igual que las autoridades civiles, militares y de Policía del Distrito, también se unieron a la posesión canónica.

Monseñor Pablo Salaz, arzobispo metropolitano de Barranquilla, fue el encargado de invitar al obispo Ceballos Escobar a sentarse en la catedral y tomar posesión de su sede episcopal, haciéndole entrega del báculo, como símbolo de pastor.

El alcalde de Riohacha, José Ramiro Bermúdez Cotes y la gestora social, Belines Fuentes asistieron a la posesión del Obispo de la Diócesis de Riohacha.
El alcalde de Riohacha, José Ramiro Bermúdez Cotes y la gestora social, Belines Fuentes asistieron a la posesión del Obispo de la Diócesis de Riohacha.

Por su parte, monseñor Francisco, quién sería el quinto obispo de esta Diócesis, se dirigió a los presentes manifestándoles que desde que supo de su elección hacia este territorio, recibió la Diócesis como su esposa, prometiendo amarla y respetarla.

“Como Abraham, seguido por la promesa y con la seguridad de que el Señor me eligió, me dirigí a este territorio donde desde que llegué he experimentado gente amable, ‘querendona’ y bondadosa, con profunda religiosidad manifestada a Dios, a la iglesia y a la Virgen de los Remedios”, indicó monseñor Ceballos Escobar.

A La Guajira se refirió como una tierra diversa, tejida por los hilos culturales de la población indígena y con riqueza en recursos naturales y en turismo.

“Aquí estoy enviado por Dios para acompañar a los sacerdotes, seminaristas, agentes de pastoral, aquí estoy para estar cerca de los más pobres y abandonados, ofrecer esperanza a quienes la han perdido y para acoger, proteger y acompañar a los migrantes”, puntualizó.

Finalmente, hizo un llamado a los creyentes a estar unidos. “Invito a todos a navegar en la misma barca, así como Jesús lo hizo con sus discípulos en el mar de Galilea”, señaló Monseñor.

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