Yuliliana Silva
Yuliliana Silva.
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Hace algunos años en Riohacha, la venta de café ambulante era ejercida por los hombres, pero con la llegada de los migrantes a La Guajira, el panorama cambió y en la actualidad la venta de tinto es uno de los grandes aliados de las mujeres venezolanas, que con espíritu emprendedor arribaron al territorio en busca de mejores oportunidades.

Mariana Pérez
Mariana Pérez.

Así lo indica Mariana Pérez, una venezolana que llegó hace 2 años a Riohacha, desde Barquisimeto, dónde era estudiante de enfermería, pero desde que reside en el Distrito, la venta de tinto se convirtió en su sustento.

“Nunca me vi vendiendo tinto, llegué a Riohacha creyendo que podía trabajar en mi profesión, pero al no tener los papeles en regla, vender café fue la alternativa más rápida, volviéndose un reto para mí, en el que he podido conocer personas y demostrarles que las mujeres en mi país somos emprendedoras”.

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Cuenta que su jornada inicia desde las 6:00 de la mañana, trabaja tres horas, retorna a su casa y vuelve a salir a las 3:00 de la tarde, obteniendo una ganancia de 30 a 35 mil pesos diarios, con los que suple sus gastos y aporta a los familiares que se quedaron en Venezuela.

Xiomara Martínez
Xiomara Martínez.

Xiomara Martínez, es otra migrante que llegó hace 4 años a la capital de La Guajira, junto a su hija, con la que se dedica en las mañanas a vender fritos y tinto por las tardes.

Asegura que la falta de un empleo formal las obliga a recorrer las calles del Mercado Nuevo, ofreciendo café.“Salimos con 4 o 5 termos de tinto que nos dejan una ganancia de 20 a 30 mil pesos en el día, con los que pagamos arriendo y comida”, anotó Xiomara.

Por su parte, Yuliliana Silva, relató que hace 7 meses llegó con su esposo, quien labora como mototaxista, y sus 4 hijos y aunque en Venezuela atendía su propio negocio de víveres, aquí la opción más fácil de empleo, ha sido la venta de tinto. Explica que trabaja 4 horas en la mañana y vuelve a salir a partir de las 2:00 de la tarde, obteniendo una ganancia de 15 a 30 mil por día.

Frente a las especulaciones de que algunas mujeres venezolanas solo llegan a La Guajira a dedicarse al trabajo sexual y como fachada salen bien vestidas con ropa ligera, con el termo de tinto en la mano, señalan que no todas son iguales y en este Departamento si hay trabajo honrado y decente para todos.

“No consideramos justo ser estigmatizadas por las ‘sinverguenzuras’ de otras mujeres, mientras nosotras salimos a la calle, con la finalidad clara de vender tinto, ratificó Yuliliana Silva.