Con este apretón de manos, José Enrique Santiago Ebrat y Jaime Henríquez, como un acto simbólico sellan la paz entre dos familias wayuu.
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Los hechos ocurrieron en medio de una parranda el día 26 de febrero del 2017, una conversación fue el caldo de cultivo para que se presentara un incidente de sangre en el barrio Coquivacoa, que estremeció a la sociedad de La Guajira. Ese día fallece Jesús Henríquez y resulta lesionado Jaime Henríquez y el mismo día las autoridades capturan al responsable.

Ese acontecimiento guarda relación con la muerte de dos familiares de quien accionó el arma de fuego: Alexander Enrique Martínez y Geovany José Muñoz; hermano y primo, respectivamente, episodio de sangre ocurrido en el barrio Coquivacoa, hace 22 años.

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Después de haber ocurrido el último acontecimiento, Santiago Ebrat en su sitio de reclusión reflexiona sobre el devenir de la vida, este quien es descendiente de etnia wayuu decide a través del palabrero Orangel Gouriyu Gouriyu enviar la palabra a la familia afectada para llegar a una conciliación y reparación por los usos y costumbres ancestrales.

Instantes cuando el palabrero Orangel Gouriyu Gouriyu, en representación del ministerio del Interior hace un recuento de cómo este proceso de Paz que se lleva a feliz término en Riohacha.

Los clanes en diferencias eran: Ipuana, quien en representación actuó Leandro Elio Barros Ipuana, autoridad tradicional de Orroco, sector de Wuipechi, Uribia y el clan Pushaina quien delegó a Orangel Gouriyu, quien también actuó en representación del ministerio de Interior, ambos expresan el diálogo y la voluntad de dirimir el conflicto por la vía wayuu.

No fue tarea fácil, se requirieron varias reuniones para menguar la decisión de los actores en conflicto. Para llegar a este acuerdo mutuo, se debe compensar el dolor que sufren los familiares cuando un ser querido fallece, y también se resarcen las lágrimas.

El Palabrero hace su trabajo de exploración, dialoga con la autoridad del Clan Ipuana y se tasa inicialmente la indemnización en la suma de 500 millones de pesos. Continúa Gouriyu Gouriyu con sus buenos oficios, explicando que el problema comenzó hace más de dos décadas, que antes hubo dos víctimas de la familia.

Con ese atenuante Leandro Elio Barros Ipuana, autoridad tradicional junto con su familia últimamente afectada, reconsideran la cifra y se estipula en 200 millones de pesos, representado en 1000 cabezas de chivos, 100 de ganado, dos mulas, dos tumas y 20 collares. En este último encuentro, no se entregaron animales por la problema social que vive el planeta y fue reemplazado por dinero, recibiendo la suma de 50 millones de pesos.

Laiving Mejía Arias

En la mañana de este viernes, en un restaurante de Riohacha, las dos familias que se representan en dos clanes de la etnia wayuu sellaron la Paz, esto se dio a través de la justicia, reparación y reconciliación. Siendo esta la tercera y última reunión con la presencia de los mismos actores y se sella el conflicto, en donde se concilia y se llega a Paz.

En la reunión asistieron funcionarios de Asuntos Indígenas, por el Distrito, Josefa Barros Epinayu y por el Departamento, Noribel Cúrvelo Uriana, también delegados de la defensoría del Pueblo: Dey Siosi y Claro Cotes, el jurista Laiving Damián Mejía Arias, quien representó a José Enrique Santiago Ebrat, el abogado Fredy Renhanls los intereses de Jaime Henríquez y dos miembros de la Policía Nacional.

En diálogo con Leandro Elio Barros Ipuana indicó que el pacto entre las dos familias es mantener la Paz y todo se sustenta en la palabra, que se respeten las condiciones que se pusieron en la mesa.

José Santiago Ebrat

Por su parte, José Enrique Santiago Ebrat, indicó que la actitud que siempre ha tenido es de hacer esta conciliación de paz para que no hayan más muertos, ni enemistades, hostilidades y animadversiones en las dos familias, porque generalmente, el problema no es bueno ni ganándolo.

En el ritual de la reunión después del desayuno, se relata todo el proceso mencionando la cifra del acuerdo restaurativo, seguidamente, en ausencia de Chirrinchi se brindó con whisky, se ofrecen cuatro servidas a todos los presentes y final las botellas de licor se las entregan a la últimamente familia afectada. Por último, los afectados se ponen de pie y medio de la reunión se dan el apretón de manos, sellándose la Paz.