En estas condiciones se encuentran las instalaciones de la I.E. José Antonio Galán, sede Cooperativo.
En estas condiciones se encuentran las instalaciones de la I.E. José Antonio Galán, sede Cooperativo.
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Una obra sin terminar es el dolor de cabeza de la comunidad educativa Sede Cooperativo, que pertenece a la institución educativa José Antonio Galán y que ha provocado muchos problemas.

Ciro De La Hoz Vásquez.
Ciro de Az Vásquez.

El proyecto tiene una vigencia de 2017 el cual fue entregado a un Consorcio por la administración de Fabio Velásquez en la que se debía mejorar y en otras construir varias sedes educativas en la zona rural, urbana e indígena del distrito de Riohacha.

El rector de la institución educativa José Antonio Galán, Ciro de Az Vásquez, manifiesta que tiene conocimiento que dicho Consorcio tiene la responsabilidad de entregar 27 proyectos de los cuales muchos están en las mismas condiciones a la de su Institución.

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Precisó que aunque no tiene el monto del contrato de dicha obra, con las personas que interactuó era con Jaider Gómez y el interventor Yuri Rosado, quienes representaban la obra.  

Con alegría y esperanza, la comunidad Educativa esperaba la realización de esa obra, pues es una Sede que atiende al rededor de 300 estudiantes en cada jornada y no se contaba con el espacio suficiente.

El proceso era reconstruir el comedor y varias baterías sanitarias, lo que provocó una problemática porque después los estudiantes no tenían en donde hacer sus necesidades, teniendo que alterar el horario de clases porque se vieron obligados a despachar a los niños más temprano, perdiendo una hora de clases.

Argelis Pavón Jiménez
Argelis Pabón Jiménez.

«El año pasado fue muy difícil trabajar, algunos docentes se enfermaron de infección urinaria porque tenían que aguantar las ganas de ir al baño, los niños se enfermaron del estomago porque no es lo mismo recibir comida industrializada, porque recibían galletas con leche saborizada en reemplazo de comida preparada», manifestó Argelis Pabón Jiménez, coordinadora de la Sede Cooperativo.

Aseguró la Coordinara que «mucho niños se vomitaban, tocaba mandarlos para la casa porque estaban mal del estomago. Nuestra población es de extrema vulnerabilidad, se atiende a los grados de primero a quinto en la mañana y en la tarde y en la noche, personas adultas».    

La obra fue suspendida dos veces el año pasado. Trabajaron hasta finales de noviembre del 2019 haciendo la plantilla y columnas de la construcción. «Este año se inició clases el 3 de febrero en horario emergente pues aún no se contaba con la batería sanitaria ni con el comedor», indica Argelis.

Los directivos de la Institución lograron contactar al secretario de Obras y al Personero para que se acercaran a la Sede y vieran las condiciones en que se estaban iniciando clases, con lo cual se logró que reiniciaran la obra construyendo 4 sanitarios provisionales a los cuales los estudiantes tienen que bajar sus necesidades con un balde de agua.

En estas circunstancias, ni pensarlo podría esta sede regresar a clases presenciales en medio de esta pandemia, por lo que la Institución no cuenta con los mínimos cuidados y protocolos de bioseguridad para enfrentar este nuevo reto. «Se debería aprovecharse que las instituciones están sin estudiantes para retomar y terminar las obras que quedaron inconclusas», añade Pabón Jiménez.

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