María Cristina Navas
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Por: María Cristina Navas, especial para La Guajira Hoy

El 28 de julio se celebra el Día Mundial contra la hepatitis, designado por la Organización Mundial de la Salud como parte de todos los planes y programas que están realizando los países para el control y eliminación de los cinco virus de las hepatitis para el año 2030. Es muy importante saber que más de un millón 400 mil muertes al año son producidas, consecuencias de la infección por estos virus, en especial por el virus de la hepatitis B y de la hepatitis C.

En el caso del virus de la hepatitis B a pesar de contar con una vacuna desde 1992 y de un plan universal de vacunación, incluyendo a Colombia, sigue siendo un factor de riesgo muy importante para el desarrollo de cirrosis y de carcinoma hepatocelular.

La transmisión vía sexual, la transmisión por el contacto con sangre de transmisión horizontal, la de madre a hijo son formas como el virus puede ser transmitido de una persona otra y el desarrollo de la infección crónica por este virus es un factor de riesgo importante para cirrosis y cáncer de hígado.

Este día se reúnen los esfuerzos de todos los países para poder llevar el mensaje a las poblaciones y comunidades para poder implementar todas las medidas de promoción y prevención, en el caso de las vacunas para hepatitis A y B.

Una primera estrategia para la prevención de estas infecciones es la vacunación para el virus de la hepatitis A y el virus de la hepatitis B. También es importante conocer que la vacuna de hepatitis B protege para la infección por el virus de la hepatitis Delta, porque esta se presenta solamente en infección simultánea a estos virus B y Delta o inicialmente una infección crónica por B y luego una súperinfección por el virus de la hepatitis Delta.

En el caso de la hepatitis C, actualmente se cuenta con un tratamiento antiviral conocido como antiviral de reacción directa, que permite la curación de la infección por el virus de la hepatitis C, aún no se dispone de una vacuna para hepatitis C y en el caso del virus de la hepatitis E, existe una vacuna, pero actualmente solo es utilizada en china.

También es importante para que las personas conozcan las formas de transmisión en el caso de A y E, que especialmente son de transmisión oro fecal, por agua contaminada o elementos contaminados con materia fecal, y en el caso de hepatitis B, C y D, especialmente por contacto con sangre, lo que se conoce como transmisión parenteral, pero también hay transmisión sexual, especialmente en el caso de hepatitis B, podría existir este riesgo y obviamente por reutilización o compartir agujas y jeringas.

Las comunidades indígenas a lo largo de todo el Continente Americano presentan una situación de endemia para la infección por el virus de la hepatitis B y esto está relacionado, posiblemente con la evolución del virus, hay una hipótesis que el virus hizo una adaptación o un salto de especie entre los primates al humano, tanto en África como en América y por eso, incluso el genotipo que circula en América está presente desde poblaciones que habitan Alaska hasta la Patagonia, incluyendo todas las comunidades indígenas de Suramérica.

El grupo de Gastrohepatología ha desarrollado trabajos en las comunidades indígenas del departamento de Amazonas, encontrando entonces la caracterización del virus y también la confección con el virus de la hepatitis Delta. Actualmente el grupo de Gastrohepatología en colaboración con el grupo de Epidemiología de la Facultad Nacional de Salud Pública de la universidad de Antioquia, está realizando un estudio en las comunidades indígenas de los departamentos de Amazonas, Guaviare, La Guajira y Antioquia.

Este trabajo que es liderado por el profesor Carlos Rojas de la Facultad Nacional de Salud Pública y el grupo de Gastrohepatología de la Facultad de Medicina de la Universidad, es identificar factores de riesgo en comunidades indígenas de estos cuatro departamentos asociadas con la infección del virus de la hepatitis B.

Este estudio permitirá entonces identificar cuáles son las características y cuáles son estos factores que han permitido que la infección para el virus de la hepatitis B permanezca en forma importante en las comunidades indígenas, especialmente en estas cuatro seleccionadas y de esta manera mejorar la prevención de la infección por el virus de la hepatitis B y por tanto, las consecuencias asociadas a esta infección que, como se mencionó son la cirrosis, el carcinoma hepatocelular y la muerte de estos individuos.

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