En las instalaciones de la institución educativa numero 7 Paraiso, localizado en el kilómetro 18 de la vía que comunica a Riohacha con los corregimientos del sur, se llevó a cabo un importante encuentro entre sabedores tradicionales del pueblo wayuu y profesionales de la salud occidental. La actividad fue organizada por el equipo técnico del Viceministerio de Salud en La Guajira, con la participación de médicos generales, enfermeros, auxiliares y miembros de los equipos interculturales financiados por el Gobierno nacional.
Este tipo de encuentros busca fortalecer el diálogo entre dos visiones distintas pero complementarias de la salud: la medicina tradicional indígena y la medicina occidental. Para la comunidad wayuu, estos espacios representan un reconocimiento a su cultura y a su conocimiento ancestral, mientras que para los profesionales de la salud son una oportunidad de aprender y comprender mejor el contexto en el que ejercen su labor.

Avances del modelo propio intercultural
Según explicó Francys Juliana Prieto Clavijo, integrante del equipo técnico, actualmente en Riohacha funcionan 16 equipos de salud interculturales. Estas estructuras hacen parte de la estrategia para dar cumplimiento a la Sentencia T 302 y a la meta de construir un modelo propio de salud para el pueblo wayuu. La idea es que los equipos sean diferenciales, adaptados al territorio y a la cosmovisión indígena.
El trabajo no es reciente: ya lleva más de dos años en el Departamento y se ha consolidado en varios encuentros como este, donde la comunidad y los profesionales se sientan a dialogar en igualdad de condiciones. “Estamos reconociendo que llegamos a un territorio indígena, al pueblo más grande del país, y debemos valorar sus saberes y prácticas”, manifestó Prieto Clavijo.
Un intercambio de saberes en doble vía
Durante la jornada, los sabedores wayuu compartieron sus conocimientos ancestrales sobre distintas prácticas, desde la partería hasta el cuidado de la visión, pasando por la interpretación de enfermedades y sus formas de tratamiento. Estos aportes se compararon con los avances de la medicina occidental, generando un punto de encuentro entre ambos mundos.
Posteriormente, los médicos occidentales socializaron sus hallazgos y experiencias en el trabajo con la comunidad, resaltando la importancia de seguir fortaleciendo un modelo conjunto. La intención es que cada encuentro motive a los profesionales a reconocer que la salud no se construye desde un solo enfoque, sino en la articulación de saberes.
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Hacia una salud con identidad cultural
Los sabedores wayuu, que solicitaron este espacio, insistieron en que la salud debe ser colectiva y respetar su cosmovisión. Para ellos, este proceso no se trata de reemplazar una medicina por otra, sino de trabajar juntos para dar respuestas más completas a las necesidades de la comunidad.
El objetivo central es avanzar en un modelo de salud propio intercultural que refleje la identidad cultural wayuu y se articule con los servicios tradicionales de atención. Con ello, se espera ofrecer una atención más justa, inclusiva y adaptada a las realidades de quienes habitan estos territorios.
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Este esfuerzo es visto como un cambio significativo para La Guajira, que durante años ha enfrentado dificultades en la prestación de servicios de salud. Ahora, con la combinación de esfuerzos del Gobierno nacional, los equipos interculturales y los sabedores indígenas, se abre una nueva ruta que reconoce al pueblo wayuu como protagonista en la construcción de su propio modelo de bienestar.












