Un aguacero de más de dos horas bastó para dejar bajo el agua a gran parte de la poblacion de Los Pozos, una comunidad de aproximadamente 800 habitantes, donde conviven adultos mayores, niños, personas con discapacidad, animales y cultivos, todos víctimas del mismo abandono institucional.
Para sus habitantes, la vía está completamente pavimentada, pero de poco sirve cuando el agua no tiene por dónde salir y los organismos de control ni siquiera se asoman. La comunidad lo ha advertido en repetidas ocasiones: es un problema anunciado, que podría mitigarse con pocos recursos, si tan solo hubiera voluntad.
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Igualmente para ellos lo más indignante es que no se trata de una tragedia inesperada, ya lo han advertido una y otra vez, pero al parecer la prevención solo existe en los discursos porque en San Juan del Cesar la historia se repite: en verano llegan las visitas con promesas y diagnósticos, y en invierno llegan las excusas. “Ahora dirán que no pueden hacer nada porque está lloviendo y hay que esperar que escampe”, comenta Yosman Vega, líder de la zona, quien responsabiliza al gobierno municipal y departamental por cualquier tragedia que se pueda lamentar.
Para Los Pozos según sus pobladores no hay presupuesto para soluciones, pero en el muncipio sí hay para espectáculos. Las lluvias se llevan los cultivos, el sustento y la esperanza, mientras los recursos públicos se evaporan entre luces, música y festejos.
Así transcurre la vida en esta comunidad de la parte oriental del municipio en tiempo de inviernos: con los pies hundidos en el barro y la paciencia al cuello, esperando que algún día los gobiernos se mojen de verdad, pero no con licor ni con discursos vacíos.







