Fue un día emocionante, en donde el profesor Pablo Valiente Constante se sentía muy feliz, se lo gozó como si fuera el último de su vida. Le acompañan Sandra Palomino, Marlene Cotes, Rosa Pacheco y Amalia Sampedro.
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Los hombres, el folclor y la gastronomía unen a los pueblos; porque la costa Caribe es una tierra de cientos de sabores y aromas que encantan. El profesor Pablo Valiente Constante logró integrar un grupo de riohacheros con su pueblo natal, Ciénaga, en el departamento del Magdalena.

En días pasados el reconocido administrador educativo, magíster en dirección y gestión de instituciones educativas, Pablo Valiente Constante, quien se hace llamar ‘El del Cantar Alegre’ allá en Ciénaga Magdalena, invitó a una delegación de Riohacha a celebrar su cumpleaños número 61.

Para Valiente Constante era un reto integrar a estos dos pueblos para celebrar su cumpleaños en su tierra natal, con un nutrido número de habitantes de esta, su otra tierra, Riohacha, en donde se encontraban amigos, familiares y compañeros de trabajo, fue algo espectacular que difícilmente se olvidará.

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El profesor junto a Ada Luz Valiente, Claudia Cantillo, Fernando Valiente y Marlina Freyle.

Para que todo saliera perfecto, el carismático profesor organizó una agenda, que comenzó desde la salida del bus en Riohacha hasta su regreso. Al descender a tierra cienaguera los ilustres visitantes se subieron a un tren, recorriendo los sitios turísticos, calles y sitios emblemáticos.

La parada final era efectivamente, frente al Mar con una muestra folclórica, típica de ese pueblo ancestral: Danza del caimán Cienaguero, la Cumbia Cienaguera, concluyendo con los que no pueden faltar en la celebración de cumpleaños, los Mariachis.

Los asistentes degustaron platos típicos frente al mar Caribe, tales como la mojarra cienaguera, arroz con coco, guineo paso, cayeye, en fin, complemento perfecto vivencial de integración, esparcimiento, jolgorio, alegría.

El cumplimentado haciendo el recorrido en el tren por las principales calles de Ciénaga, aparece junto a Indira Montiel González y Francisco Javier, Montiel.

En diálogo con el profe Pablo, manifestó sentirse muy contento y agradecido, fue uno de esos días soñados, el tan anhelado día cienaguero; logrando celebrar y compartir con la gente que lo vio nacer y con los que han interactuado con él en Riohacha, tierra que le ha brindado su hospitalidad por más de 34 Años y lo ha adoptado, como otro riohachero.

“Infinitas gracias a Dios por permitirme cumplir ese sueño de compartir con mi esposa, mis hijos, tanto los de Ciénaga, como los de Riohacha, mi familia, amigos, compañeros de trabajo y que se hayan desplazado para la tierra que me vio nacer, ha sido uno de los días más felices y significativos días de mi vida, algo que jamás olvidaré.

Más porque siempre se tiene la concepción que Ciénaga, es nada más lo que uno ve cuando pasa para Barranquilla, pudieron apreciar sus sitios turísticos, los lugares emblemáticos, el lugar de residencia, las instituciones de educación, en dónde cursé mi Primaria, Bachillerato, Universidad y pasarla en medio de la hermandad guajira y magdalenense”, indicó el profe, Pablo Valiente Constante.