Directivos de la fundación Keralty cuando recibieron el premio a final de año en la ciudad de Bogotá.
Directivos de la fundación Keralty cuando recibieron el premio a final de año en la ciudad de Bogotá.
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El ministerio del Interior reconoció el proyecto ‘A-Guajira’, como la mejor experiencia de participación ciudadana del país en la categoría Fomento Empresarial.

Esta iniciativa tiene como propósito incrementar la salud y el bienestar de 400 personas de más de 60 familias que componen las comunidades Yorijarú y Kulesiamana, dos comunidades wayuu en el corregimiento de Nazareth en la Alta Guajira, orientado por la fundación Keralty.

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«Para nosotros es un honor recibir este reconocimiento. Durante los últimos tres años hemos trabajado con la comunidad wayuu para fortalecer sus habilidades y capacidades y apoyar su participación en la salud, lo que nos ha permitido visibilizar que, un tema como este, requiere el involucramiento de todos y no solo de las empresas del sector», afirma Camila Ronderos, directora de la Fundación.

Familias de la etnia wayuu en el corregimiento de Nazareth, quienes resultaron beneficiados con el proyecto 'A-Guajira'.
Familias de la etnia wayuu en el corregimiento de Nazareth, quienes resultaron beneficiados con el proyecto ‘A-Guajira’.

Igualmente, Ronderos agradeció a la comunidad wayuu por abrirles las puertas y al ministerio del Interior por reconocer que existen distintas maneras de impactar positivamente los territorios.

Con el proyecto ‘A-Guajira’ se trabaja en conjunto con la comunidad para construir sobre los saberes locales y potenciar los recursos de salud con los que cuentan; se busca, más allá de realizar una intervención específica, formar a las personas para que puedan atender a otros.

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Para lograrlo, el equipo de la fundación se encuentra capacitando a 22 Gestores de Bienestar, quienes son los encargados de liderar, promover e incrementar la salud dentro de sus comunidades para, de esta manera, potenciar el bienestar colectivo.

En este proceso de capacitación, se tiene presente tanto la medicina occidental, como la medicina tradicional de las comunidades. Esto con el fin de alinear los espacios de formación con las necesidades y los saberes propios de cada comunidad wayuu. Inclusive, las personas elegidas como gestores, fueron escogidas por los mismos miembros de cada comunidad.

Maryori Santana, de tan solo 15 años, es una de las Gestoras de Bienestar. Afirma que todo lo que ha aprendido con la formación le ha sido muy útil para ella y su comunidad ya que, “estos conocimientos que he adquirido, para prevenir y curar las enfermedades con plantas medicinales como la sábila, la paja limón y el orégano, me han servido para cuidar a quienes me rodean”.

Para lograr que el modelo se replique, el equipo de la fundación está haciendo un entrenamiento en habilidades blandas, como liderazgo y destrezas comunicativas, para la siguiente fase del proyecto, en la que se espera que los gestores empiecen a enseñarle a miembros de otras comunidades cercanas lo que ya han aprendido.

Una iniciativa como ‘A-Guajira’, que logra vincular a las comunidades en el modelo de cuidados y generar redes que apoyen el sistema de atención primaria de salud para las personas que viven en sitios rurales aislados, genera bienestar a nivel personal, comunitario e institucional.