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Aquella canción interpretada por la agrupación de música de acordeón Los Betos, y compuesta por el riohachero Lenin Bueno Suárez, narra la historia de un joven que ha perdido la conciencia.

En algún pasaje de la pegajosa canción, se hace referencia a que el desorientado protagonista podría estar bajo los efectos de sustancias psicoactivas, que lo llevan a confundir la panela con el jabón, hasta el punto de comérselo.

Hace algunos meses, cuando el presidente Donald Trump, sugirió que si los desinfectantes servían para limpiar y acabar con el covid-19, entonces por qué no ingerirlo y que al interior nuestro este cumpliese con su labor. En ese instante, casi todo el planeta en unísono se rió de él, con lo que pareció ser una salida en falso del ‘encopetado’ presidente.

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Sin embargo, muy a pesar de lo absurda que fuese la recomendación, muchos norteamericanos siguieron el consejo e ingirieron los mencionados líquidos. Las consecuencias no se hicieron esperar y muchos consumidores, como estaba previsto, terminaron en clínicas y hospitales.

Hoy, parece mentira que en nuestro país, muchas personas estén ingiriendo desinfectantes, pensando en que eso los va proteger contra el virus. ¿De dónde salió magna aberración?

Qué clase de sociedad tenemos. ¿Somos tan manipulables? No es posible que sigamos creyendo ciegamente en cualquier cosa que se nos diga.

Desde este rinconcito virtual, queremos recomendarle a nuestros paisanos, no caer en la histeria colectiva de creer en cuanto se escucha, ni hacer todo lo que se ve, porque las consecuencias podrían ser fatales.

Y que no se les olvide que a las clínicas y hospitales no les cabe una aguja, como para estar atendiendo ingenuos intoxicados.

¡Parece ser que no hizo falta la María Juana, ni el polvo, para terminar comiendo jabón!

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