Desde la comunidad de Puerto Guasima, en la Boca de Camarones, los pescadores Indígenas de la zona, están demostrando que su conexión con el mar va más allá de la actividad productiva. En medio de sus largas jornadas de pesca, también se dedican a cuidar y proteger a las tortugas marinas, una especie en peligro de extinción que depende de acciones solidarias como estas para sobrevivir.
Su compromiso ha permitido que dos tortugas hayan sido liberadas recientemente, luego de ser revisadas y acompañadas por miembros de la comunidad. Para estos pescadores, cada rescate es un acto de corresponsabilidad con la naturaleza que les brinda alimento y sustento, y un mensaje de que la convivencia entre el ser humano y el entorno marino es posible y necesaria.
Una labor que nace del respeto y la conexión con el mar

Keilor Choles, integrante de la asociación, señaló que la motivación detrás de estas acciones es emocional. Explicó que: “sienten la responsabilidad de cuidar cada tortuguita y permitirle regresar al océano donde es feliz”. Recordó que: una de ellas parecía estar enferma, por lo que la trasladaron a tierra firme para ser revisada por un biólogo, quien confirmó que estaba en buen estado para volver al mar sin dificultades.
Choles explicó que, en uno de sus viajes se encontraron con un ejemplar, el cual, permaneció calmado, como si entendiera que estaba en manos seguras. Para él, ese momento fue una señal de confianza y una muestra de que la naturaleza percibe la intención humana. expresó que: la tortuga parecía saber que las acciones del grupo buscaban devolverle bienestar y libertad, lo que hizo aún más especial el instante de la liberación.
Un aporte que fortalece la conservación y llama al acompañamiento institucional
Los pescadores consideran que cada liberación es un acto de gratitud hacia el mar y una forma de retribuir lo que este les ofrece. Señalan que proteger la vida marina les genera alegría y orgullo, pues saben que contribuyen a la conservación de una especie esencial para la salud del ecosistema. Además, expresaron su deseo de fortalecer la relación con las entidades ambientales del departamento.
Esperan recibir acompañamiento técnico, visitas y mensajes de respaldo que les permitan continuar desempeñando esta labor comunitaria. Para ellos, defender la vida de las tortugas es una responsabilidad compartida que beneficia a toda La Guajira. Como dice Keilor Choles, “devolver una tortuga al océano es un gesto que reafirma que todos los seres vivos merecen ser felices y conservar su hogar natural”.













La tenían amarrada que rescate es ese