Durante
la plenaria del Senado de la República, sesión que fue transmitida en directo
para todo el país por del Canal del Congreso, el senador Jorge Ballesteros
Bernier hizo pública una constancia que radicó esta misma semana ante la
Secretaría de esa Corporación, y en la cual el legislador guajiro  se refiere ampliamente a la situación que se
viene presentando en el departamento durante las últimas semanas.
“En
el último mes, el Departamento de La Guajira viene siendo objeto de injustos
señalamientos por respetados medios de comunicación, que atentan contra las
autoridades legítimamente constituidas y, de igual manera,  atropellan el buen nombre y los principios y
valores del pueblo guajiro.
Todos
los colombianos somos testigos de la apuesta del señor Presidente de la
República en torno a conseguir la paz en medio del conflicto armado que nos
envuelve a diario, durante los últimos 50 años.
El
Departamento de La Guajira cuenta con una frontera “viva” con el Estado Zulia
del vecino país de Venezuela, lo que históricamente ha permitido el flujo de
bienes y servicios entre ambos países, en búsqueda del sustento de quienes la
transitan y, a la vez, concentra distintas patologías sociales, propias de las
zonas de frontera.
Así,
es un Departamento que no es ajeno a la realidad que vive este país, por lo
cual no puede señalársele como un territorio “sin Dios y sin Ley”, desechando de
un plumazo las acciones positivas que a diario emprenden las autoridades
civiles, militares y de policía, Diócesis de Riohacha, entidades públicas y
privadas y quienes ostentamos una representación popular, para mejorar los
índices de violencia y pobreza que agobian nuestro departamento.
Soy
testigo del llamado de las autoridades y de la clase dirigente a unir esfuerzos
en torno a la paz del pueblo guajiro, del repudio permanente a esas acciones
violentas como las acaecidas la semana anterior en contra de miembros de la
Policía Nacional y de Migración Colombia, el secuestro de dos ciudadanos
españoles, así como los frecuentes atentados de grupos insurgentes a la
infraestructura férrea del Cerrejón; por eso rechazo categóricamente que se
manifieste de manera equivocada, por parte de algunos altos funcionarios del
Estado Colombiano y medios de comunicación, que La Guajira hoy, sea un
territorio de violencia subsumido por aquellos enemigos del orden, de la paz y
la prosperidad.
Mediante
esta constancia, en ese orden de ideas, hacemos un llamado al Gobierno Nacional
para que dirija su mirada hacia el Departamento de La Guajira y aporte
soluciones integrales en lo social y orden público, siempre en busca de la
reconciliación y la paz de los colombianos”.