En las calles de Riohacha comenzó a rodar una propuesta poco común que mezcla creatividad, riesgo controlado y pasión por lo diferente. Se trata del Drift Triking, un deporte extremo de inercia que consiste en descender pendientes sobre triciclos especiales –Drift Trike-, diseñados para derrapar gracias a ruedas traseras lisas recubiertas de PVC, generando una experiencia cargada de adrenalina y destreza.
Detrás de este proyecto está Luis Almendrales, un riohachero de 35 años, técnico empírico en refrigeración y propietario de una empresa legalmente constituida. Más allá de su oficio diario, Almendrales ha encontrado en la invención una forma de vida, impulsado por una vocación que, según cuenta, nació desde la infancia y lo acompaña en cada nuevo reto creativo.
Innovar desde lo local para crear nuevas experiencias urbanas
La idea del Drift Trike surgió al observar contenidos en redes sociales donde este triciclo se usaba en un deporte ya es popular en países desarrollados. Aunque existía la opción de comprar uno ya fabricado, Luis decidió construirlo desde cero, adaptándolo a su cuerpo, midiendo cada pieza y priorizando la ergonomía, la resistencia y, sobre todo, la seguridad necesaria para rodar sin poner en riesgo a otros.

El proceso no fue rápido. A partir de una imagen, elaboró mentalmente los planos y comenzó a experimentar con materiales disponibles. La estructura fue hecha de manera artesanal; el motor provino de una motocicleta antigua, mientras que otras piezas fueron reutilizadas y adaptadas. Incluso la silla nació de un mueble doméstico modificado para ajustarse al diseño del triciclo.
Un proyecto hecho a pulso, entre pruebas, ajustes y aprendizajes
Durante el desarrollo, el camino también incluyó tropiezos. Luis recuerda un único accidente ocurrido por falta de precaución, cuando una llanta se encontró con un hueco en la vía mientras descendía derrapando. Afortunadamente, no hubo consecuencias graves, pero la experiencia reforzó la importancia de contar con pistas adecuadas y protocolos de seguridad.
Actualmente, el Drift Trike está pensado para superficies asfaltadas o pavimentadas, similares a las pistas de Go-Kart. El objetivo del deporte es realizar derrapes controlados, ya sea en circuitos contrarreloj, competencias grupales o simplemente como una actividad recreativa que despierta emoción y curiosidad entre el público.
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En Riohacha, esta práctica aún no tiene clubes ni colectivos organizados. Luis afirma que, hasta donde sabe, es el único que desarrolla este deporte en la ciudad, lo que ha despertado sorpresa y admiración cada vez que el triciclo sale a rodar en espacios públicos controlados.
Exhibiciones, aceptación ciudadana y sueños a largo plazo
La primera gran prueba con público fue durante un evento de motos en Halloween del 2025, cerca del sector del Viva Guajira. Allí, el Drift Trike captó todas las miradas. Personas disfrazadas, curiosos y amantes del motor se acercaron para ver algo completamente distinto, rompiendo con la expectativa de acrobacias tradicionales sobre dos ruedas.
Desde entonces, Luis planea aprovechar escenarios como los carnavales y eventos masivos para seguir mostrando el proyecto. Su sueño es conformar un club, construir una pista y, con apoyo institucional o fondos para emprendedores, organizar campeonatos que posicionen a La Guajira como un escenario de innovación, más allá de sus referentes culturales tradicionales.
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A mediano plazo, espera finalizar los últimos ajustes técnicos, desmontar el triciclo, perfeccionar su estética y dejarlo listo para exhibiciones formales. Para Almendrales, el Drift Triking no es solo un deporte; es una invitación a creer en las ideas propias y a demostrar que, desde lo local, también se puede crear futuro.












