¿Cuando dejaremos la dependencia sicológica y casi patológica a la utilización de gasolina en nuestros vehículos?
¿Cuando dejaremos la dependencia sicológica y casi patológica a la utilización de gasolina en nuestros vehículos?
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El calentamiento global y los combustibles fósiles con un futuro finito, han hecho que sean cada día más los gobiernos que han empezado a tomar iniciativas que apunten al reemplazo de la gasolina por energías limpias.

Según un reciente estudio de Bloomberg New Energy Finance (Bnef), para el 2040, el 57 % de los automóviles en el mundo serían eléctricos. Proyección que podría quedarse corta, si se tiene en cuenta que el Estado de California en USA, acaba de aprobar una serie de medidas que tienen como objetivo principal, la sacada de circulación de vehículos a gasolina para el año 2035.

Es decir, que en sólo 15 años, los californianos aspiran a sólo tener vehículos eléctricos circulando por sus predios. Los cuales ya habían dado pasos importantes en materia de medio ambiente. Tales como, el reciclaje desde los hogares, incentivos al uso empresarial y doméstico de paneles solares, prohibición del plástico, etc.

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Las comparaciones siempre serán odiosas. Pero, ¿Cuánto tiempo más debemos esperar en La Guajira para imponer prohibiciones con respecto al uso indiscriminado del plástico?

¿Cuándo emprenderemos campañas agresivas para que en nuestros colegios y universidades, no sólo se eduque con responsabilidad ambiental, sino que esta conviva con nuestro estudiantado para que sean ellos los multiplicadores y veedores de nuestra transformación?

¿Cuándo dejaremos la dependencia sicológica y casi patológica a la utilización de gasolina en nuestros vehículos?

De hecho, ¿Cuándo dejaremos de ver al automóvil como un bien inmueble? Incluso, ni siquiera debiéramos verlo como lo que es, un bien mueble. Si no, como lo que al final son, un medio de transporte, ya que quizás y sólo así, podríamos virar nuestra mirada hacia otras formas de trasladarnos.

Herculeana tarea eso sí. Ya que en nuestra región el cambio de gasolina a gas no gustó (no cuajó, para ser más precisos). La debilidad del cambio a gas surgió, porque la gasolina de contrabando que entraba de Venezuela abastecía al parque automotor del departamento a un bajo costo. Sin embargo, la historia de hoy es otra, y la gasolina al interior del departamento es costosa.

Se pueden encontrar oportunidades en medio de las dificultades, y la decadencia de la gasolina no es más que una gran oportunidad para atraer el mercado automotriz eléctrico a La Guajira.

Es crucial que el gobernador aproveche el boom de proyectos de energías renovables en el departamento y se consoliden alianzas para incentivar el uso de carros eléctricos.

Nada volvería más interesante a La Guajira turísticamente, que proyectarla como una región limpia, segura y pionera en términos ambientales.

¡Hay que tomar la iniciativa Ya!

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