En la zona rural de Fonseca, sur de La Guajira, los habitantes de Pondores vuelven a enfrentar una situación difícil. Las lluvias caídas en la parte alta de la serranía del Perijá provocaron que el río Masteban se desbordara nuevamente, causando graves daños a las familias campesinas que dependen de la tierra para vivir.
El desbordamiento arrasó con cercas, cultivos y dejó a su paso carreteras destruidas. La vía que conecta a la vereda de Pondores con el corregimiento de Conejo quedó llena de socavones, lo que impide a los campesinos llegar a sus parcelas y fincas en vehículos o motocicletas. El acceso ahora es casi imposible y los trabajos del campo se ven cada vez más limitados.
La ganadería también está en riesgo
Los hatos ganaderos no escaparon a la emergencia. Las zonas donde pastan las reses están inundadas, afectando la producción de leche. La situación ha generado gran preocupación, ya que estos pequeños productores temen que la situación se prolongue y termine por afectar gravemente su economía y su seguridad alimentaria.
Para los agricultores, el miedo va más allá de las cosechas perdidas. El río Masteban ha ido arrastrando la tierra fértil, poniendo en riesgo la posibilidad de volver a sembrar. Si el arrastre continúa, muchos podrían quedarse sin su única fuente de ingreso y sustento. Las tierras que por años han cultivado podrían desaparecer bajo las aguas.
Clamor por ayuda humanitaria
En medio de la emergencia, las familias afectadas piden ayuda urgente. Muchos se encuentran en situación vulnerable, con necesidades básicas sin cubrir y sin alternativas para recuperarse por sus propios medios. Los afectados esperan que las autoridades y entidades de ayuda humanitaria lleguen pronto a la zona con asistencia que les permita empezar a reconstruir sus vidas.







