El mercado Nuevo de Riohacha atraviesa una etapa difícil marcada por la disminución de clientes y ventas. Así lo afirman varios comerciantes que, desde sus puestos de trabajo, aseguran que el flujo de compradores ha bajado de manera considerable en los últimos dos años, afectando directamente su sustento diario y la dinámica económica del lugar.

Carmen García, vendedora con cerca de 20 años de experiencia en el mercado, asegura que la reducción de la clientela es evidente. Explica que antes las ventas crecían con el tiempo, pero hoy ocurre lo contrario. Según comenta, los mismos clientes expresan que ya no quieren regresar por las dificultades que enfrentan al visitar el mercado.
Inseguridad, malos olores y falta de parqueaderos
Entre las principales causas, los comerciantes señalan la inseguridad. Carmen relata que muchos compradores temen dejar sus vehículos, ya que no hay zonas adecuadas de parqueo y existen riesgos de daños o robos. A esto se suma la presencia de personas en condición de calle y constantes hurtos, lo que genera desconfianza.

Otro problema recurrente es el aseo. Los malos olores, especialmente en la zona de manejo de la carne de chivo, afectan la experiencia de quienes llegan por primera vez. “Uno se acostumbra porque trabaja aquí, pero el cliente nuevo se va”, afirma Carmen, al señalar que la falta de control y limpieza aleja a los compradores.

Quejas repetidas y pocas soluciones visibles
Merly Romero, comerciante desde hace varios años, coincide en que la clientela ha disminuido notablemente desde hace más de dos años. Cuenta que antes el mercado tenía gran movimiento, pero hoy las ventas son lentas. Según ella, los clientes se quejan del desorden, la basura, la falta de espacio para caminar y la ausencia de parqueaderos.
Aunque se han anunciado planes de organización por parte de la administración municipal, los comerciantes aseguran que las soluciones no se han materializado. “Han venido, han dicho que van a organizar, pero pasa el tiempo y todo sigue igual”, expresa Merly, reflejando el sentir general del mercado.

Competencia desigual y condiciones precarias
Martha Martínez, otra de las comerciantes, señala que el mercado también enfrenta una competencia desigual entre minoristas y mayoristas, quienes operan en el mismo espacio. Explica que el centro de acopio nunca funcionó como debía, obligando a los pequeños vendedores a competir en desventaja.
A esto se suma la falta de servicios básicos. Según relatan, en el mercado casi nunca hay agua, lo que obliga a los comerciantes a comprarla para poder limpiar sus puestos y mantener condiciones mínimas de higiene. Esta situación agrava los problemas sanitarios y de imagen del lugar.
Un mercado que pierde compradores año tras año
Los comerciantes coinciden en que, año tras año, el mercado pierde más clientes. Muchos compradores prefieren otros espacios comerciales donde encuentran mayor orden, seguridad, aseo y facilidad para estacionar. Mientras tanto, el Mercado Nuevo sigue enfrentando desorden, consumo de licor, malos olores y falta de control.
Ante este panorama, los vendedores hacen un llamado a la administración local para que intervenga de manera integral. Consideran que sin una buena gestión, inversión en infraestructura y control permanente, el Mercado Nuevo continuará perdiendo su importancia como centro tradicional de abastecimiento en Riohacha.














